<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326</id><updated>2011-12-25T11:34:09.353-08:00</updated><category term='COMENTARIOS'/><category term='COMENTARIO DE ESCRITORES'/><category term='Talleres literarios'/><title type='text'>Los talleres de Atenea</title><subtitle type='html'>talleres literarios</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>29</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-4484442956128850879</id><published>2011-01-07T10:48:00.000-08:00</published><updated>2011-01-07T10:51:19.032-08:00</updated><title type='text'>Premios literarios españoles</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Ministerio de Cultura, la Fundación Príncipe de Asturias y varias editoriales convocan anualmente galardones con intención de promocionar la literatura &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otorgado por el Ministerio de Cultura, fue creado en 1975 y está dotado con 90.151,82 euros (15.000.000 pesetas), está destinado a premiar la obra de un autor español o iberoamericano cuya contribución al patrimonio cultural hispánico haya sido decisiva. Entre los distinguidos figuran: José Hierro, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa, Miguel Delibes, Francisco Ayala, Carlos Fuentes, Ernesto Sábato, Rafael Alberti, Octavio Paz, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier y Jorge Guillén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este premio lo concede el Ministerio de Cultura para reconocer el conjunto de la obra literaria de un escritor español, en cualquiera de las lenguas españolas, por su especial significación en la cultura española actual. Dotado con 30.050,61 euros (5.000.0000 pesetas), fue creado en 1984. Martín de Riquer, Francisco Umbral, Antonio Buero Vallejo, Manuel Vázquez Montalbán, Carmen Martín Gaite, Carlos Bousoño, Miguel Delibes, José Hierro, Joan Corominas, Francisco Ayala, Rosa Chacel, Gabriel Celaya o Julio Caro Baroja figuran entre los galardonados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene sus antecedentes en el Concurso Nacional de Literatura creado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1922 y que siguió convocándose hasta 1931. Entre otros autores recibieron este premio Rafael Alberti por Marinero en tierra y Gerardo Diego por Versos humanos en 1925. A partir de 1940, el Premio Nacional, con distintos sobrenombres, ha sido convocado hasta llegar a su configuración actual a partir de 1987. En esta última época ha distinguido trabajos de José Angel Valente, José Hierro, Luis García Montero, Rafael Guillén, José Angel Valente o Carlos Bousoño. Distingue la mejor obra de poesía escrita por un autor español, en cualquiera de las lenguas españolas. Las obras, propuestas por un jurado de expertos, deben ser primeras ediciones publicadas en España en el año anterior al de convocatoria. Está dotado con 15.025,30 euros (2.500.000 pesetas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este galardón se remonta a 1949, aunque su configuración actual data de 1977. Distingue la mejor obra en la modalidad de narrativa escrita por un autor español, en cualquiera de las lenguas españolas, entre todas las obras de este género publicadas en España el año anterior, en su primera edición. Está dotado con 15.025,30 euros (2.500.000 pesetas). A lo largo su historia ha distinguido a Juan Marsé, Luis Mateo Díez, Miguel Delibes, Alfredo Bryce Echenique, Álvaro Pombo, Manuel Rivas, Luis Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, Manuel Vázquez Montalbán, Luis Landero, Luis Mateo Díez, Camilo José Cela, Francisco Ayala o Carmen Martín Gaite, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es uno de los ocho que la Fundación Príncipe de Asturias concede anualmente para distinguir contribuciones excepcionales en el campo de las humanidades y las artes. Creado en 1981, el de las Letras está dirigido a las personas, grupos de trabajo o instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística. Está dotado con cincuenta mil euros, la escultura creada expresamente por Joan Miró para simbolizar estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos. En los últimos años se ha concedido a Susan Sontag y Fátima Mernissi, Arthur Miller, Doris Lessing, Augusto Monterroso, Günter Grass, Francisco Ayala, Álvaro Mutis, Francisco Umbral, Carlos Bousoño o Carlos Fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El galardón estrella de cuantos organizan las editoriales españolas, el Premio Planeta, es también el de mayor cuantía: 600.000 euros. Además, también hay un accésit para el finalista de 150.250 euros. Creado en 1952 por el magnate editorial José Manuel Lara entonces dotado con 40.000 pesetas. Además, la editorial publica ambas novelas acompañadas de una gran campaña promocional. El último premiado ha sido Antonio Skármeta (con El baile de la victoria), pero antes que él figuraron Alfredo Bryce Echenique, Rosa Regàs, Maruja Torres, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Terenci Moix, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé, Jorge Semprún, Mercedes Salisachs, José M;aría Gironella, Ramón J. Sender, Emilio Romero, o Ana María Matute.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creado por uno de los sellos más importantes de la literatura en castellano, el Premio Alfaguara trasciende a las fronteras de España para abarcar también la vastísima producción literaria de Latinoamérica. El galardón asciende a 175.000 euros así como la publicación simultánea en España y la mayor parte del continente americano. Desde su instauración, en 1998, los distinguidos han sido: Eliseo Alberto (Caracol Beach), Sergio Ramírez (Margarita, está linda la mar), Manuel Vicent (Son de Mar), Clara Sánchez (Últimas noticias del paraíso), Elena Poniatowska (La piel del cielo), Tomás Eloy Martínez (El vuelo de la reina), Xavier Velasco (Diablo Guardián) y Laura Restrepo (Delirio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decano de los premios literarios españoles es el Nadal. Fue creado por Ediciones Destino en 1945. Está dotado con 18.000 euros para el ganador y 6.000 euros para el finalista. La larga lista de galardonados incluye a Carmen Laforet, Miguel Delibes, Rafael Sánchez Ferlosio, Álvaro Cunqueiro, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Manuel Vicent, Juan José Millás, Alejandro Gándara, Rafael Argullol o Rosa Regàs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Premio Primavera de Novela fue creado por la editorial Espasa Calpe y la asociación Ámbito Cultural en 1997, con el fin de apoyar la creación literaria y contribuir a la difusión como forma de expresión artística. La cuantía del galardón asciende a 200.000 euros y se entrega en marzo. Entre los premiados figuran Rosa Montero, Lucía Etxebarria, Juan José Millás, Juan Manuel de Prada o Lorenzo Silva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio Herralde de Novela lo concede anualmente la editorial Anagrama. La dotación del premio son 18.000 euros y se entrega en primer trimestre del año. Desde su creación en 1983, entre los distinguidos han figurado Álvaro Pombo, Javier Marías, Feliz de Azúa, Vicente Molina Foix, Pedro Zarraluki, Jaime Bayly, Roberto Bolaño, Marcos Giralt Torrente o Enrique Vila-Matas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la transición llegó el premio La Sonrisa Vertical de literatura erótica, creado por Tusquets en 1977. Siempre bajo la presidencia del cineasta Luis García Berlanga, el jurado ha premiado trabajos de Almudena Grandes o Luis Antonio de Villena. Sin embargo, la continuidad del galardón está en duda después de que en 2002 y 2004 fuera declarado desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio Adonais nació en 1943, al tiempo que la colección del mismo nombre, bajo el signo de Biblioteca Hispánica, dirigida por Juan Guerrero Ruiz con la ambición de contrarrestar la creciente oficialidad de la poesía. A partir de 1946, la editorial Rialp se pone al frente del proyecto que se conserva hasta hoy. El ganador recibe una estatuilla del prestigioso escultor Venancio Blanco y 100 ejemplares de su libro. Al agotarse la primera edición, recupera los derechos de autor. En su currículo figuran todos los grandes nombres de la poesía española (José Hierro, José Ángel Valente, Francisco Brines, Luis García Montero, etcétera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio Hiperión de Poesía lo organiza la editorial del mismo nombre desde 1986. El galardón consiste en la publicación de la obra (y la remuneración por ello). El fallo se da a conocer a finales de marzo del 2004, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del gran poeta del Renacimiento alemán, Friedrich Hölderlin, y la llegada de la primavera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-4484442956128850879?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/4484442956128850879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2011/01/premios-literarios-espanoles.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4484442956128850879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4484442956128850879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2011/01/premios-literarios-espanoles.html' title='&lt;strong&gt;Premios literarios españoles&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-7399397561274845062</id><published>2010-09-25T10:05:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T10:09:41.863-07:00</updated><title type='text'>ATENEA LITERARIA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/TJ4sIjNGU8I/AAAAAAAAAKg/HpEv8i7TqJo/s1600/images+escritor.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 224px; height: 225px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/TJ4sIjNGU8I/AAAAAAAAAKg/HpEv8i7TqJo/s320/images+escritor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520898718603563970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-7399397561274845062?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/7399397561274845062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/atenea-literaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7399397561274845062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7399397561274845062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/atenea-literaria.html' title='&lt;strong&gt;ATENEA LITERARIA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/TJ4sIjNGU8I/AAAAAAAAAKg/HpEv8i7TqJo/s72-c/images+escritor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-3574770850886922212</id><published>2010-09-25T09:57:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T10:04:49.693-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Talleres literarios'/><title type='text'>APRENDER A ESCRIBIR BIEN</title><content type='html'>Es lo que te proponemos en nuestros talleres &lt;strong&gt;On Line de Atenea&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Los grandes escritores de la literatura han creado sus obras en un reducido espacio habitado por una máquina de escribir y una mesa, hoy un portátil. Así es el espacio On Line para todos aquellos que no quieren o no pueden ajustarse a horarios y gusten de escenarios diferentes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-3574770850886922212?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/3574770850886922212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/aprender-escribir-bien.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3574770850886922212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3574770850886922212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/aprender-escribir-bien.html' title='APRENDER A ESCRIBIR BIEN'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-6238968473600002872</id><published>2010-09-25T09:52:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T09:53:19.594-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='COMENTARIOS'/><title type='text'>COMENTARIO DE ESCRITORES</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlyle dijo: toda obra humana es deleznable, pero su ejecución no lo es. Y escribir desde luego da placer. Menos que leer, pero en fin, sería un grado menos intenso para mí; yo siento más placer leyendo que escribiendo... Al mismo tiempo, si un tema lo busca a uno, el único modo de librarse de él es escribirlo. Alfonso Reyes dijo que uno publica para no pasarse la vida corrigiendo los borradores. Lo que uno publica es un borrador, nunca es un texto definitivo." En cuanto al escribir, cada vez que me han preguntado eso, yo he dado la imagen de una larga isla. Y entonces, en el caso de un cuento, lo que me es revelado es el principio y el fin, el punto de partida y la meta. Ahora, lo que no sé es lo que hay, lo que sucede entre los dos. Eso tengo que inventarlo. Pero siempre sé de dónde salgo y adónde voy. Después tengo que descubrir muchas cosas: por ejemplo, si conviene que eso ocurra en las orillas de Buenos Aires o en Montevideo, en las fechas que conviene; la primera persona o la tercera; todo eso es importante. Y después, sobre todo, yo diría que lo más importante es la primera frase. Dar con la entonación que conviene. Es que yo creo que lo importante es la cadencia, ¿no? Las cadencias son más importantes que las metáforas o los epítetos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(fragmento de entrevista de Mario Goloboff el 17.08.8 3)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-6238968473600002872?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/6238968473600002872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/comentario-de-escritores.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6238968473600002872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6238968473600002872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/comentario-de-escritores.html' title='&lt;strong&gt;COMENTARIO DE ESCRITORES&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-5414857185046747810</id><published>2010-09-25T08:53:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T09:55:25.617-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='COMENTARIO DE ESCRITORES'/><title type='text'>CÓMO ESCRIBO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Pablo De Santis &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de sentarme a escribir tengo la novela pensada, la llevo conmigo como algo portátil, completo los detalles, y sólo me pongo a la tarea cuando ya está organizada. Hago, y muy rápido, un borrador a mano y luego lo paso a la computadora y entonces empiezo a corregir.  Tiene que ver con mi modo de sentir, me asusta un poco la computadora. La mano me da más intimidad con el texto, se presta mejor al ritmo del pensamiento. Después, a medida que avanzo, el borrador queda como una estructura lógica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(fragmento de nota de María Esther Vazquez, diario La Nación, Cultura, 07-07-00)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-5414857185046747810?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/5414857185046747810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/como-escribo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/5414857185046747810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/5414857185046747810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/como-escribo.html' title='&lt;strong&gt;CÓMO ESCRIBO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-4021594897345124391</id><published>2010-09-25T07:56:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T09:57:00.368-07:00</updated><title type='text'>Ernesto Sábato </title><content type='html'>Soy extremadamente irregular para el trabajo, y pasan periodos muy largos en que todo me parece abominable y dejo de escribir. Por otra parte, soy muy destructivo y casi todo lo que realizo lo tiro al canasto y en ocasiones lo quemo. ¿Planes? Sí, muchos, que luego se van alterando a medida que la ficción avanza, forzado por la vida propia que toman los personajes, siempre imprevisibles, al menos para mí. Corrijo mucho, y hay textos que han tenido hasta seis o siete o diez redacciones. Pero hay que tener cuidado con el exceso de corrección porque se puede dañar el material que surge desde la inconsciencia. También hay que tener cuidado (estoy hablando de ficciones) con el famoso "estilo". Julien Green, en su Journal, dice, con razón, que a menudo le agradeceríamos a Flaubert un estilo más suelto, más vivo, no esa joyería de epítetos que exhibe en ciertos relatos. No así en Madame Bovary, que es menos "literaria" y por eso mismo permanecerá cuando muchos de sus escritos nadie los lea. Cierta irregularidad, cierta rudeza está unida a la fuerza, y la fuerza es decisiva en novelistas como Dostoievski y Cervantes. Ambos, claro, acusados, por críticos que ahora nadie recuerda, de "escribir mal". Pero si genios como Dostoievski y Cervantes escriben mal, ¿qué será escribir bien?. &lt;br /&gt;(fragmento de nota tomada del sitio El Túnel, correspondiente a la encuesta de escritores argentinos realizada en 1982 por el Centro Editor de América Latina).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-4021594897345124391?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/4021594897345124391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/ernesto-sabato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4021594897345124391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4021594897345124391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2010/09/ernesto-sabato.html' title='&lt;strong&gt;Ernesto Sábato &lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-3180099362634624165</id><published>2009-07-01T08:30:00.000-07:00</published><updated>2009-07-01T08:35:44.078-07:00</updated><title type='text'>Los errores de la historia de la literatura (los rechazos más sonados de la industria editorial)</title><content type='html'>A Jorge Herralde, editor y propietario de Anagrama, le gusta citar a Olivier Cohen: "Un editor no debe ser juzgado por los buenos libros no editados, sino por los malos que publicó". La frase no carece de lógica, pero tampoco esconde el problema: ¿por qué hay editores que eligen los malos en vez de los buenos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enigma editorial no tiene solución: nadie sabe por qué un libro triunfa, por qué una novela se edita y fracasa o se rechaza y, con el tiempo, acaba vengándose de los editores que la tiraron a la basura. Rechazar, sin embargo, es el destino infausto de las editoriales. Siempre, y con la crisis más aún. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de las novelas rechazadas es tan amplia que daría para una enciclopedia sobre la historia de la edición. De la edición, sí; y no como parecería más depuradamente "de la no-edición", porque si hablamos de "rechazos" célebres es porque, a la postre, esas novelas han acabado triunfando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera moraleja: afortunadamente, no todos los editores son iguales. Todos coinciden, sin embargo, en que en general se les escapan muy pocas obras maestras, pero la historia de la literatura está sembrada de errores. Aunque algunos, muy célebres, corregidos a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde 'Cien años de soledad' a 'Lolita'&lt;br /&gt;Carlos Barral se pasó media vida lamentando haber rechazado publicar Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. André Gide, que trabajó de lector para Gallimard, devolvió En busca del tiempo perdido al editor con un comentario del que se arrepintió más tarde: "No puedo comprender que un señor pueda emplear treinta páginas para describir cómo da vueltas y más vueltas en su cama antes de encontrar el sueño". En definitiva, la obra maestra de Marcel Proust le parecía un tostón con magdalena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los editores que leyeron el original de Lolita, le recomendaron a Nabokov encerrarlo bajo siete llaves. Salvando las distancias del sexo tabú a la timorata política, lo mismo le pasó a Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richard Brautigan tuvo tiempos de best seller y pop star gracias a los tres millones de ejemplares vendidos de su inclasificable novela/poema en prosa La pesca de la trucha en América; pero aquí, el escritor norteamericano nos interesa por un célebre fracaso: el continuo "no" de los editores a publicar su primera novela, El aborto, y su consecuencia: inspiró una biblioteca de novelas rechazadas en Burlington (Vermont), en donde cualquiera puede depositar resignado y vencido su manuscrito por siempre inédito. Sirva de consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El rechazo a Harry Potter&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aunque la novela de Brautigan, un icono más tarde olvidado entre lo beatnik y el folk-rock, vio la luz, entre otras por la extinta editorial mexicana Extemporáneos que, en 1972, publicó su única traducción al castellano. La Richard Brautigan Library es territorio sagrado en Bartleby y compañía, exordio entre ficción y realidad de escritores de un único libro y luego sumidos en el silencio, de Enrique Vila-Matas, un autor que también sabe mucho, o eso dice, de rechazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, repasar las más famosas injusticias, "desahogarse evocando", como dice Vila-Matas, por ejemplo, que Dublineses, de James Joyce, fue rechazado por 22 editoriales, o, más recientemente, acordándose de que a J. K. Rowling le rechazaron diez veces su primer manuscrito de Harry Potter ?es decir, lo mismo da el día que la noche? antes de que fuese aceptado por Bloomsbury. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poca gente sabe es que en España siguió el mismo camino bacheado, quedándose al final con la saga la mínima Salamandra. O que, del mismo modo, el manuscrito de El código Da Vinci acabó en España en la joven Umbriel una vez que lo rechazaron todas las grandes. Una a una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los Nobel tampoco se libran del rechazo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;O bien citando, como hace Vila-Matas, la carta que recibió Oscar Wilde por El abanico de Lady Windermere: "Mi estimado señor, he leído su manuscrito. Ay, mi estimado señor". La Nobel Doris Lessing jugó en 1981, cuando ya era más que famosa por el éxito de El cuaderno dorado, una broma editorial al enviar con el pseudónimo de la inédita Jane Somers una novela a varios editores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos la rechazaron, episodio narrado por la propia Lessing, que llegó a publicar hasta las cartas de la vergüenza, denunciando así algo más que la situación difícil de un escritor desconocido: sino que, en realidad, no se atendiera a la calidad de la obra misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es, por supuesto, el único Nobel. Imre Kertész fue un escritor tardío que empezó a concebir su primera y más popular novela, Sin destino, cuando "había acabado todo cuanto podría llamarse la acumulación de la experiencia vital o de la filosofía de la vida". Así lo expone en el prólogo de la edición de dicha novela en Círculo de Lectores Adan Kovacsics, traductor de buena parte de la obra del autor húngaro en español. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues Kovacsics cuenta cómo esa novela, donde se narran las experiencias de un adolescente en el campo de concentración de Auschwitz, ocupó nada menos que 13 años de la vida de Kertész y que éste no lo tuvo fácil a la hora de publicarla. Obtuvo el rechazó editorial y, cuando finalmente llegó a los lectores en 1975, fue recibida con frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mario Puzo tenía 5 hijos, "un trabajo de mierda" y varias novelas rechazadas, aunque seguía soñando con convertirse en el nuevo Kafka. Así que, en un rapto de resignación, decidió escribir una novela banal, El padrino, que para su sorpresa lo haría famosísimo, millonario e inmortal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir es resistir, pero hay casos en los que el combate parece demasiado duro, demasiado inclemente. "¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican y venden fácilmente, mientras que hay buenos autores y libros hermosos que no consiguen ni siquiera ser editados?" Ésta es una pregunta capciosa que, por ejemplo, se hace Rosa Montero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no hay explicación. Lampedusa se murió sin ver publicado El gatopardo. Ni respuesta alguna. Durante la década de los cincuenta, Philip K. Dick escribe frenéticamente, como hizo toda su vida por otra parte. En seis años escribirá hasta ocho novelas de ficción, ambientadas casi todas en California, y las va enviando por correo a todas las editoriales que conoce en Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su desdicha, debe recoger cada semana en el buzón escuetas notas del tipo: "Señor Dick, su novela es muy interesante, pero no se adapta al perfil que buscamos en estos momentos. Manténgase en contacto".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Más ejemplos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;John Grisham estuvo a punto de ser lo que en realidad quería: jugador de béisbol profesional. Ha acabado siendo el emperador del thriller jurídico (225 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y traducido a 29 idiomas), pero el fracaso inicial de Tiempo de matar, que en 1989 significó su debut tras ser rechazado por un sinfín de editoriales, estuvo a punto de condenarle a seguir con el beisbol, al menos intentándolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;John Fante también pertenece a esa estirpe de semimalditos que cuentan con un nutrido club de fans (con Charles Bukowski a la cabeza, como presidente honorífico). Fue uno de tantos a quienes se tragó, como guionista, el monstruo de Hollywood. Camino de Los Ángeles, su primera novela, rechazada por la editorial Knopf y publicada póstumamente, es un espléndido método para conocer a Arturo Bandini, el alter ego de Fante. Su escritura descarnada, sin adornos, siempre irónica, no fue un plato al gusto de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se atragantó a algunos editores la de Graham Greene, que comenzó a escribir por indicación de su psicoanalista a los quince años, atrapado por depresiones e intentos de suicidio. En 1925 trabajaba como periodista y en 1926 se convertía al catolicismo. En 1927 entró en The Times y escribió su primera novela, rechazada por supuesto, Historia de una cobardía. En fin, un apelativo que, a veces, se esconde justamente detrás de la maquinaria editorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los rechazos más crueles&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con evidente mala leche, y paseándose entre la realidad y la ficción, Enrique Vila-Matas cita un artículo en The Globe and Mail en el que el joven escritor canadiense Kevin Chong ? "experto él mismo en el tema del rechazo y en recibir cartas de rechazo"? cuenta que "a veces puede lograrse una negativa malvada sin una sola palabra y cita el caso de una amiga suya que envió un poema a la revista The New Yorker y éste le fue devuelto roto en pedazos, hecho trizas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el colmo, si seguimos leyendo a Vila-Matas, es narrado por el mismo autor canadiense de ascendencia china: "En un reciente viaje al país de sus antepasados, el propio Chong encontró a un amigo desolado por la carta de rechazo que le habían enviado de una revista china de economía: "Hemos leído con indescriptible entusiasmo su manuscrito. Si lo publicamos, será imposible para nosotros publicar cualquier trabajo de menor nivel. Y como es impensable que en los próximos mil años veamos algo que supere al suyo, nos vemos obligados, para nuestra desgracia, a devolverle su divina composición, y a rogarle mil veces que pase por alto nuestra miopía y timidez".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como fuere, en esta materia, el mejor caso fue el de Malcolm Lowry, un autor obsesivo que vivió a tiempo completo su ebriedad. La magistral novela de Lowry, Bajo el volcán, fue rechazada por doce editoriales en un mismo año. Hoy, por cierto, es un libro imprescindible. Un libro ebrio aunque dueño de sí, como decía su protagonista, El Cónsul, de su estado en una de esas ocasiones en que había bebido hasta la sobriedad. Cualquiera que fuese el significado de lo que quiso decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A todos nos cuesta. Es un mundo muy difícil&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede identificarse: todos los necios se conjuran contra él". La cita es, nada menos, que de Johnathan Swift y viene a propósito por otro ilustre apestado: John Kennedy Toole, que se suicidó creyéndose un escritor frustrado en 1969 ante la imposibilidad de publicar La conjura de los necios. Años después de su muerte, su madre consiguió que una editorial universitaria de Luisiana, al menos, la publicara testimonialmente. O eso creía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alabado hoy por la crítica y por los lectores más exigentes, el autor de Tratado de las pasiones del alma, Manual de inquisidores y El orden natural de las cosas, o sea, el portugués Antònio Lobo Antunes, empezó a publicar tardíamente, a los 36 años, y su primer libro fue rechazado sucesivamente otra vez por un montón de editoriales. Hoy es carne de Nobel y afirma que el éxito no ha alterado nunca su vida, tampoco el rechazo: "Si lo que haces es bueno, todo lo que escribes va por delante de tu tiempo y no todo el mundo puede comprenderte". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos nos cuesta. Es un mundo muy difícil. Es complicado, como se ve, llegar y publicar. Santiago Roncagliolo, autor de Abril rojo, premio Alfaguara, afirma que "me he dado cuenta de que los escritores que sobrevivimos no somos los más talentosos sino los más tercos, los que estamos dispuestos a seguir por muy difíciles que sean los comienzos. Es un filtro por la vocación. Mi primer libro fue rechazado por catorce editoriales de cuatro países y al final nunca lo publiqué. Mientras era constante y sistemáticamente rechazado, yo me preguntaba por qué seguía escribiendo. La respuesta era que me encantaba hacerlo y que seguiría haciéndolo aunque las cosas fueran mal".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Menuda pregunta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Así, que en cierto modo, la hora llega. Como la de Idelfonso Falcones y La catedral del Mar. "Se lo envié a todas las editoriales, y fui rechazado o ignorado. Recibí cartas donde me respondían que 'no encaja en nuestra línea', 'no nos parece adecuado' ... El impulso para conseguir su publicación se lo debo a mi agente, Sandra Bruna. ¿Cómo puede ser que, por un lado, me digan que es tan buena y, por el otro, haya tenido semejante rechazo?", se cuestiona Falcones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menuda pregunta. Luis Landero se pagó parte de sus estudios como tocaor flamenco ?experiencia recogida en parte en su novela El guitarrista?, una vez licenciado dio clases de Literatura Española y en 1989 publicó su primera novela, Juegos de la edad tardía, tras tardar ocho años en escribirla, y una obra que fue rechazada inicialmente por cuatro editoriales y que obtuvo luego los premios Nacional de Literatura, de la Critica, Ícaro y Mediterráneo, y el Grinzane Cavour italiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pintor y escritor Mariano Aguayo ha contado lo que le sucedió a Rogelio Luque. Amparado en su enorme prestigio como librero, recomendó a un editor amigo suyo de Barcelona un autor primerizo que había escrito unos relatos, quería publicarlos y no tenía quien los quisiera. Todo un clásico. El catalán, muy afectuosa y razonadamente, declinaba el honor de la publicación. Pero en la carta decía, entre cínico y realista, algo que no he olvidado. "Mire usted, señor Luque, un libro lo escribe cualquiera. Lo difícil es venderlo". Va a ser que sí. ¿O no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una historia de rechazos infinitos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El mismísimo William Faulkner diría que no. También se topó con el rechazo, pero con la que iba a ser su tercera novela, de la que había cobrado incluso algún adelanto, Banderas en el polvo. Pero la carta que recibió de su editor habría hundido a cualquiera: no sólo le devolvía el manuscrito de la novela, que le parecía confusa y desordenada, sino que le sugería, casi por su bien, que no se la mostrara a ningún otro editor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hizo fue sentarse de nuevo en su escritorio y empezar un libro no ya difícil, sino casi imposible: un libro, según Antonio Muñoz Molina, que escribiría no para los editores ni para los críticos o el público, sino exclusivamente para sí mismo, como si no hubiera nada ni nadie más en el mundo, El ruido y la furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ve, la historia de la literatura es un rechazo infinito, una ceguera increíble, retazos de malas digestiones con obras, más tarde, esenciales. Es el sino de la edición: pasó, pasa y pasará. El último es el caso de una ex empleada británica de correos cuya primera novela fue rechazada por veinte agentes literarios del Reino Unido antes de que una mínima editorial se diera cuenta de sus posibilidades: ahora ha sido galardonada con el prestigioso premio Costa Book Awards. Catherine O'Flynn, de 37 años, es la autora de What Was Lost.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué nos hemos perdido?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y eso es precisamente lo que cuestiona el errabundo gusto de los editores: ¿Qué hemos perdido? Porque muchas novelas se han, tarde o temprano, recuperado, pero ¿cuántas se han quedado en el camino? ¿Cuántas han acabado con notables carreras literarias? ¿Cuántas esperan su oportunidad? "Las novelas rechazadas no tienen por qué ser peores que las publicadas. Es, ya digo, cuestión de suerte, de oportunidad. Pero hay muchas otras editoriales"?, responde Rocangliolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será. La primera novela de Alberto Ruy Sánchez, Los nombres del aire, fue rechazada por 10 editores mexicanos y 29 ingleses. Desde que logró publicarla, en 1987, las reediciones son anuales, se ha traducido a más de treinta idiomas y es una obra de culto que ha dado pie a que la saga continúe con En los labios del agua y Los jardines secretos de Mogador, entre otras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es una casualidad - admite-, cuando alguien escribe con la preocupación formal que yo tengo, obtener el favor del público". Y del editor.&lt;br /&gt;Juan Carlos Rodríguez &lt;br /&gt;Fuente:http://ecodiario.eleconomista.es/libros/noticias/779833/10/08/Los-errores-de-la-historia-de-la-literatura-los-rechazos-mas-sonados-de-la-industria-editorial.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-3180099362634624165?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/3180099362634624165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/07/los-errores-de-la-historia-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3180099362634624165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3180099362634624165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/07/los-errores-de-la-historia-de-la.html' title='&lt;strong&gt;Los errores de la historia de la literatura (los rechazos más sonados de la industria editorial)&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-2812733960560191723</id><published>2009-06-05T01:51:00.001-07:00</published><updated>2009-06-05T01:52:03.310-07:00</updated><title type='text'>MARÍA KODAMA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;¿LA “YOKO ONO” DE BORGES?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“SOY PRISIONERA DE MI PROPIA LIBERTAD”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: Patricio López Tobares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA KODAMA ES MUCHO MAS QUE LA VIUDA DE BORGES. FUE SU COMPAÑERA, SU DISCÍPULA. Y ES EN SI MISMA UNA CREADORA Y UNA INTELECTUAL CON LUZ PROPIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definir a María Kodama es una tarea difícil. Su presencia es una mezcla de misterio oriental y sabiduría ancestral. Su tono de voz es pausado, sereno pero concreto. No dice una sóla palabra de más, tampoco las retacea.&lt;br /&gt;Fue durante años, la sombra de un genio. Una sobra que no cesó de aprender y crecer interiormente. No por nada tuvo el privilegio de ser la compañera de Borges, algo que ganó por derecho propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguir una entrevista con María Kodama es una tarea difícil. Primero, tratar de ubicarla (trabaja todo el día y viaja continuamente), y luego combinar su apretadísima agenda. pasando por cábalas, por ejemplo, no da entrevistas un día 13, y menos si es viernes. Luego de sortear todo eso, y una vez con la entrevistada, el momento se transforma en un placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En muchas entrevistas suyas, Ud. es consideraba la libertad como algo muy importante...&lt;br /&gt;- La libertad es fundamental. Yo soy prisionera de la libertad. Eso conlleva una situación de respeto hacia ella, es pesadísima. Mi padre me enseñó a ser libre, me inculcó que la libertad es respeto, asumir una responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo fue la educación junto a su padre?&lt;br /&gt;- Tuve una formación maravillosa, mi padre me trataba como a un adulto. El me enseñó la estética, la belleza. Salvó mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay una faceta de María Kodama que pocos conocen, que es la de escritora, ¿cuando se conocerá públicamente?&lt;br /&gt;- Pronto. Ocurre que soy meticulosa con ese trabajo. Escribo sin hacer borradores pues pienso mucho lo que voy a escribir. De a poco. Mi vida es tipo hormiguita. Hace tiempo que estoy con mi primer libro entre manos. Borges quería prologarlo, yo quería tomarme mi tiempo y el me decía “María, no exageremos”. Voy a publicarlo, pero tengo que hacerlo con serenidad, con alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo se lleva con la soledad?&lt;br /&gt;- Me encanta la soledad, poseo una comunicación magnífica con ella. Estoy siempre en actividad. Estar “solo” es estar aburrido, sin hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Además de sus múltiples actividades, ¿qué le gusta hacer?&lt;br /&gt;- Tomar baños de inmersión escuchando clásicos griegos en cassette, en griego antiguo. Nadie logró una disección del alma humana como los trágicos, hablan del horror del mundo, del ser humano. Son grandes conocedores del alma, observadores agudos y profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pregunta obvia, ¿lee mucho?&lt;br /&gt;- Sí, y soy selectiva. Me gusta leer mucho en lenguas muertas. De lo contemporáneo me gusta Cortázar, García Márquez, Orozco, Goytisolo, Saramago, Fuentes. Traducciones de autores japoneses al francés. Clásicos en inglés y francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Posee una especial fascinación por los idiomas...&lt;br /&gt;- Desde muy chica, más con las lenguas muertas. Ejercían en mí una fascinación. Copiaba letras de escrituras babilónicas, sirias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En qué cree?&lt;br /&gt;- No creo en nada, y me divierte. Creo que en mi vida pasan cosas extrañas, que se unen, como dibujos; en mi caso son obvios y evidentes. Muy fuertes. Hay una serie de personas que se unen en eso. Soy agnóstica, pero no lo niego, algún día creeré. Sí creo en la ética, ayuda a mantener una línea de conducta. Trato de tener una conducta lo más coherente que puedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente, en medio de la conversación, no pudimos dejar de tocar un tema importante, Borges, de él ella dijo :&lt;br /&gt;- Yo no hice mi duelo todavía por Borges. Algún día deberé hacerlo. Es un recuerdo real, estoy en contacto con su alma, su obra. Para mí está vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿ Fue difícil “ocultarse detrás de él?&lt;br /&gt;- Nunca pensé una popularidad mía. Yo lo quería a él, como persona, aún prescindiendo todo lo genial. La relación se dió desde otro punto de vista, de alguien que era su alumna. Me interesaba él, para mí era mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Volvería a casarse?&lt;br /&gt;- ¡Qué aburrido! No sé si soy libre, intento, es el valor más alto, sacrifico cualquier cosa por la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo la vive?&lt;br /&gt;- Me dejo invadir por las cosas nuevas y las experiencias. Me divierto. Es lo fascinante de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Proyecta su vida?&lt;br /&gt;- Nunca proyecto, porque luego sale para otro lado. Lo mejor es dejarse llevar y que el destino haga lo que quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Siente que muchos las ven como la “Yoko Ono” de Borges?&lt;br /&gt;- ¡Qué divertido! Pensándolo bien, creo que puede ser. Mucha gente intenta hacerme las cosas demasiados difíciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;KODAMA DIXIT&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay un país que se construye en otro lado.”&lt;br /&gt;“Uno es de lo que se alimenta.”&lt;br /&gt;“Todo lo que causa la más mínima dificultad, espanta.”&lt;br /&gt;“No me gusta el jardín de infantes.”&lt;br /&gt;“La “s” en los poemas era como la serpiente en el paraíso.”&lt;br /&gt;“Todavía queda gente que lee, pero hay que reconocer que existe una falla en la educación.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL TIEMPO RECOBRADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Color de su infancia: Celeste&lt;br /&gt;- Olor de su infancia: Jazmín&lt;br /&gt;- Una frase de su infancia : “De mi infancia, antes de la liberación, estoy aburrida”&lt;br /&gt;- Un libro de su infancia : “Alicia en el país de las maravillas” Siento todavía fascinación por esa criatura que puede metemorfosearse todo el tiempo.&lt;br /&gt;- Un amigo de su infancia : Hubo muchos. Era capitana de un grupo de varones. Yo era terrible, y ellos me protegían. A mi me gustaba treparme a los árboles, jugar a la pelota.&lt;br /&gt;- Un lugar de su infancia : Plaza Francia&lt;br /&gt;- Primer amor...Borges&lt;br /&gt;- Un sueño de la adolescencia...Ir a la luna.&lt;br /&gt;- Un ideal de la adolescencia...Tener el talento de Einstein y la paciencia de Gandhi.&lt;br /&gt;- Lugar ideal para vivir...Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pretende de la vida? Vivirla.&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el rasgo de su personalidad que menos le gusta? Mi timidez.&lt;br /&gt;- Escritores preferidos : Borges, Cortázar, García Márquez, Frost, Emily Dickinson, Goytisolo.&lt;br /&gt;- ¿Qué cualidad valora en un hombre? ¿Y en una mujer? El sentido ético en ambos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo le gusta pasar su tiempo libre? No tengo tiempo libre.&lt;br /&gt;- ¿Qué rasgo físico suyo le gusta? Quizá la sonrisa.&lt;br /&gt;- ¿Tiene héroes en su vida? Lawrence de Arabia. También una especie de héroe es Alberto Girri.&lt;br /&gt;- ¿Qué le hubiese gustado hacer que nunca hizo? Manejar un avión, esa era mi fantasía.&lt;br /&gt;- ¿Qué aspecto mira primero en una persona? La mirada.&lt;br /&gt;- Estado actual de su espíritu : Optimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL DE MARÍA K.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Primer libro leído: “Alicia en el país de las maravillas”&lt;br /&gt;- Libro favorito de todos los tiempos...&lt;br /&gt;“La Ilíada”&lt;br /&gt;- Libro favorito propio...&lt;br /&gt;“Las Tragedias griegas”&lt;br /&gt;- Habilidad que le hubiese gustado tener...&lt;br /&gt;Saber dibujar.&lt;br /&gt;- ¿Qué le gusta comer?&lt;br /&gt;Nada. Voy a ser feliz cuando uno se alimente con cápsulas, frutillas y fresas.&lt;br /&gt;- Sobrenombres que tuvo...&lt;br /&gt;Un sobrenombre secreto como el secreto nombre de Roma.&lt;br /&gt;- Juguete favorito de su niñez...&lt;br /&gt;Los libros.&lt;br /&gt;- ¿colecciona algo?&lt;br /&gt;No, creo que hay algo enfermo en coleccionar.&lt;br /&gt;- ¿Le gustan los dibujos animados?&lt;br /&gt;Sí, Tom y jerry.&lt;br /&gt;- ¿Con quién trabajaría en equipo?&lt;br /&gt;En un film junto a Igmar Bergman y Sally Potter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Persona que le gustaría conocer...&lt;br /&gt;Peter Otoole&lt;br /&gt;- Música favorita...&lt;br /&gt;Mucha y distinta. Cámara, rock, spirituals.&lt;br /&gt;- Programa de TV favorito...&lt;br /&gt;No tengo televisión.&lt;br /&gt;- ¿Le gusta el cine?&lt;br /&gt;Mucho. Soy una amante del cine, compulsiva, veo todo. Es una ceremonia.&lt;br /&gt;- Próximo libro a escribir...&lt;br /&gt;Estoy haciendo una especia de trípticos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-2812733960560191723?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/2812733960560191723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/06/maria-kodama_05.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2812733960560191723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2812733960560191723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/06/maria-kodama_05.html' title='&lt;strong&gt;MARÍA KODAMA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-178678313690423237</id><published>2009-06-05T01:51:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T01:52:02.958-07:00</updated><title type='text'>MARÍA KODAMA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;¿LA “YOKO ONO” DE BORGES?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“SOY PRISIONERA DE MI PROPIA LIBERTAD”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: Patricio López Tobares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA KODAMA ES MUCHO MAS QUE LA VIUDA DE BORGES. FUE SU COMPAÑERA, SU DISCÍPULA. Y ES EN SI MISMA UNA CREADORA Y UNA INTELECTUAL CON LUZ PROPIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definir a María Kodama es una tarea difícil. Su presencia es una mezcla de misterio oriental y sabiduría ancestral. Su tono de voz es pausado, sereno pero concreto. No dice una sóla palabra de más, tampoco las retacea.&lt;br /&gt;Fue durante años, la sombra de un genio. Una sobra que no cesó de aprender y crecer interiormente. No por nada tuvo el privilegio de ser la compañera de Borges, algo que ganó por derecho propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguir una entrevista con María Kodama es una tarea difícil. Primero, tratar de ubicarla (trabaja todo el día y viaja continuamente), y luego combinar su apretadísima agenda. pasando por cábalas, por ejemplo, no da entrevistas un día 13, y menos si es viernes. Luego de sortear todo eso, y una vez con la entrevistada, el momento se transforma en un placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En muchas entrevistas suyas, Ud. es consideraba la libertad como algo muy importante...&lt;br /&gt;- La libertad es fundamental. Yo soy prisionera de la libertad. Eso conlleva una situación de respeto hacia ella, es pesadísima. Mi padre me enseñó a ser libre, me inculcó que la libertad es respeto, asumir una responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo fue la educación junto a su padre?&lt;br /&gt;- Tuve una formación maravillosa, mi padre me trataba como a un adulto. El me enseñó la estética, la belleza. Salvó mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay una faceta de María Kodama que pocos conocen, que es la de escritora, ¿cuando se conocerá públicamente?&lt;br /&gt;- Pronto. Ocurre que soy meticulosa con ese trabajo. Escribo sin hacer borradores pues pienso mucho lo que voy a escribir. De a poco. Mi vida es tipo hormiguita. Hace tiempo que estoy con mi primer libro entre manos. Borges quería prologarlo, yo quería tomarme mi tiempo y el me decía “María, no exageremos”. Voy a publicarlo, pero tengo que hacerlo con serenidad, con alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo se lleva con la soledad?&lt;br /&gt;- Me encanta la soledad, poseo una comunicación magnífica con ella. Estoy siempre en actividad. Estar “solo” es estar aburrido, sin hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Además de sus múltiples actividades, ¿qué le gusta hacer?&lt;br /&gt;- Tomar baños de inmersión escuchando clásicos griegos en cassette, en griego antiguo. Nadie logró una disección del alma humana como los trágicos, hablan del horror del mundo, del ser humano. Son grandes conocedores del alma, observadores agudos y profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pregunta obvia, ¿lee mucho?&lt;br /&gt;- Sí, y soy selectiva. Me gusta leer mucho en lenguas muertas. De lo contemporáneo me gusta Cortázar, García Márquez, Orozco, Goytisolo, Saramago, Fuentes. Traducciones de autores japoneses al francés. Clásicos en inglés y francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Posee una especial fascinación por los idiomas...&lt;br /&gt;- Desde muy chica, más con las lenguas muertas. Ejercían en mí una fascinación. Copiaba letras de escrituras babilónicas, sirias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En qué cree?&lt;br /&gt;- No creo en nada, y me divierte. Creo que en mi vida pasan cosas extrañas, que se unen, como dibujos; en mi caso son obvios y evidentes. Muy fuertes. Hay una serie de personas que se unen en eso. Soy agnóstica, pero no lo niego, algún día creeré. Sí creo en la ética, ayuda a mantener una línea de conducta. Trato de tener una conducta lo más coherente que puedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente, en medio de la conversación, no pudimos dejar de tocar un tema importante, Borges, de él ella dijo :&lt;br /&gt;- Yo no hice mi duelo todavía por Borges. Algún día deberé hacerlo. Es un recuerdo real, estoy en contacto con su alma, su obra. Para mí está vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿ Fue difícil “ocultarse detrás de él?&lt;br /&gt;- Nunca pensé una popularidad mía. Yo lo quería a él, como persona, aún prescindiendo todo lo genial. La relación se dió desde otro punto de vista, de alguien que era su alumna. Me interesaba él, para mí era mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Volvería a casarse?&lt;br /&gt;- ¡Qué aburrido! No sé si soy libre, intento, es el valor más alto, sacrifico cualquier cosa por la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo la vive?&lt;br /&gt;- Me dejo invadir por las cosas nuevas y las experiencias. Me divierto. Es lo fascinante de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Proyecta su vida?&lt;br /&gt;- Nunca proyecto, porque luego sale para otro lado. Lo mejor es dejarse llevar y que el destino haga lo que quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Siente que muchos las ven como la “Yoko Ono” de Borges?&lt;br /&gt;- ¡Qué divertido! Pensándolo bien, creo que puede ser. Mucha gente intenta hacerme las cosas demasiados difíciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;KODAMA DIXIT&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay un país que se construye en otro lado.”&lt;br /&gt;“Uno es de lo que se alimenta.”&lt;br /&gt;“Todo lo que causa la más mínima dificultad, espanta.”&lt;br /&gt;“No me gusta el jardín de infantes.”&lt;br /&gt;“La “s” en los poemas era como la serpiente en el paraíso.”&lt;br /&gt;“Todavía queda gente que lee, pero hay que reconocer que existe una falla en la educación.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL TIEMPO RECOBRADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Color de su infancia: Celeste&lt;br /&gt;- Olor de su infancia: Jazmín&lt;br /&gt;- Una frase de su infancia : “De mi infancia, antes de la liberación, estoy aburrida”&lt;br /&gt;- Un libro de su infancia : “Alicia en el país de las maravillas” Siento todavía fascinación por esa criatura que puede metemorfosearse todo el tiempo.&lt;br /&gt;- Un amigo de su infancia : Hubo muchos. Era capitana de un grupo de varones. Yo era terrible, y ellos me protegían. A mi me gustaba treparme a los árboles, jugar a la pelota.&lt;br /&gt;- Un lugar de su infancia : Plaza Francia&lt;br /&gt;- Primer amor...Borges&lt;br /&gt;- Un sueño de la adolescencia...Ir a la luna.&lt;br /&gt;- Un ideal de la adolescencia...Tener el talento de Einstein y la paciencia de Gandhi.&lt;br /&gt;- Lugar ideal para vivir...Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pretende de la vida? Vivirla.&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el rasgo de su personalidad que menos le gusta? Mi timidez.&lt;br /&gt;- Escritores preferidos : Borges, Cortázar, García Márquez, Frost, Emily Dickinson, Goytisolo.&lt;br /&gt;- ¿Qué cualidad valora en un hombre? ¿Y en una mujer? El sentido ético en ambos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo le gusta pasar su tiempo libre? No tengo tiempo libre.&lt;br /&gt;- ¿Qué rasgo físico suyo le gusta? Quizá la sonrisa.&lt;br /&gt;- ¿Tiene héroes en su vida? Lawrence de Arabia. También una especie de héroe es Alberto Girri.&lt;br /&gt;- ¿Qué le hubiese gustado hacer que nunca hizo? Manejar un avión, esa era mi fantasía.&lt;br /&gt;- ¿Qué aspecto mira primero en una persona? La mirada.&lt;br /&gt;- Estado actual de su espíritu : Optimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL DE MARÍA K.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Primer libro leído: “Alicia en el país de las maravillas”&lt;br /&gt;- Libro favorito de todos los tiempos...&lt;br /&gt;“La Ilíada”&lt;br /&gt;- Libro favorito propio...&lt;br /&gt;“Las Tragedias griegas”&lt;br /&gt;- Habilidad que le hubiese gustado tener...&lt;br /&gt;Saber dibujar.&lt;br /&gt;- ¿Qué le gusta comer?&lt;br /&gt;Nada. Voy a ser feliz cuando uno se alimente con cápsulas, frutillas y fresas.&lt;br /&gt;- Sobrenombres que tuvo...&lt;br /&gt;Un sobrenombre secreto como el secreto nombre de Roma.&lt;br /&gt;- Juguete favorito de su niñez...&lt;br /&gt;Los libros.&lt;br /&gt;- ¿colecciona algo?&lt;br /&gt;No, creo que hay algo enfermo en coleccionar.&lt;br /&gt;- ¿Le gustan los dibujos animados?&lt;br /&gt;Sí, Tom y jerry.&lt;br /&gt;- ¿Con quién trabajaría en equipo?&lt;br /&gt;En un film junto a Igmar Bergman y Sally Potter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Persona que le gustaría conocer...&lt;br /&gt;Peter Otoole&lt;br /&gt;- Música favorita...&lt;br /&gt;Mucha y distinta. Cámara, rock, spirituals.&lt;br /&gt;- Programa de TV favorito...&lt;br /&gt;No tengo televisión.&lt;br /&gt;- ¿Le gusta el cine?&lt;br /&gt;Mucho. Soy una amante del cine, compulsiva, veo todo. Es una ceremonia.&lt;br /&gt;- Próximo libro a escribir...&lt;br /&gt;Estoy haciendo una especia de trípticos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-178678313690423237?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/178678313690423237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/06/maria-kodama.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/178678313690423237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/178678313690423237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/06/maria-kodama.html' title='&lt;strong&gt;MARÍA KODAMA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-3831853303074980979</id><published>2009-04-28T02:35:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T02:36:42.394-07:00</updated><title type='text'>CUENTOS UNIVERSALES</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Franz Kafka&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Praga, 1883 - 1924)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ante la ley&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita  que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.&lt;br /&gt;      —Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.&lt;br /&gt;      La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:&lt;br /&gt;      —Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.&lt;br /&gt;      El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene mas esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.&lt;br /&gt;      Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:&lt;br /&gt;      —Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.&lt;br /&gt;      Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para si. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.&lt;br /&gt;      —¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.&lt;br /&gt;      —Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?&lt;br /&gt;      El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:&lt;br /&gt;      —Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para tí. Ahora voy a cerrarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-3831853303074980979?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/3831853303074980979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/cuentos-universales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3831853303074980979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3831853303074980979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/cuentos-universales.html' title='&lt;strong&gt;CUENTOS UNIVERSALES&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-7696490467549432795</id><published>2009-04-28T01:29:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T02:06:21.953-07:00</updated><title type='text'>ENTREVISTA: PAUL AUSTER Escritor y director </title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/SfbG8U4NOnI/AAAAAAAAAH4/EVW6nhyL_iw/s1600-h/EE_UU_vive_guerra_civil_ideas_dice_Auster.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 250px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/SfbG8U4NOnI/AAAAAAAAAH4/EVW6nhyL_iw/s320/EE_UU_vive_guerra_civil_ideas_dice_Auster.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329665948738468466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;"Mis obras se aman o se odian"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Novelas como La música del azar, Mr. Vértigo o La trilogía de Nueva York lo han consagrado como un gran narrador. Ahora su desafío es el cine, y acaba de estreEntre músicas del azar y libros de las ilusiones, la obra literaria de Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947) fue creciendo y creciendo hasta abandonar la piel del escritor solitario para mudarse en estrella del rock, del rock editorial, se entiende. Pero al hombre que lo tenía todo, al ídolo de seguidores borrachos de páginas inquietantes, siempre le picó la urticaria del cine y así, tras codirigir Blue in the face junto a su ex amigo Wayne Wang, se lanzó en solitario a la aventura de Lulu on the Bridge, experiencia que pese a la presencia del gran Harvey Keitel le salió sólo regulín. Ahora vuelve a las pantallas españolas con su segunda autoría absoluta como director: La vida interior de Martin Frost, estrenada en el último Festival de San Sebastián, donde el autor de Mr. Vertigo y La trilogía de Nueva York ejerció, además, de presidente del jurado.&lt;br /&gt;Pregunta. La historia de un hombre que escribe la historia de un hombre que escribe la historia de un hombre: como poco, una trama complicada, ¿no cree?&lt;br /&gt;Respuesta. Pues sí, corrí el riesgo de perderme en la jungla de las complicaciones, pero creo que merecía la pena. Ese riesgo reflejaba mis opiniones personales acerca del proceso creativo, que tiende a querer hacer cosas distintas a las demás. En este caso, quería una película distinta, algo que no se hubiese visto antes, y sabía que eso molestaría mucho a unos y gustaría bastante a otros.&lt;br /&gt;P. Siempre habla usted de su cine como algo que o bien se ama o bien se odia. ¿Por qué hay que ser tan radicales, es que no hay término medio?&lt;br /&gt;R. Bueno, eso es algo que también sucede con mis libros, se aman o se odian... y la verdad es que ya estoy acostumbrado. Es una manera dolorosa de vivir, pero es la historia de mi vida (risas).&lt;br /&gt;P. ¿Hasta qué punto son sus películas una prolongación de sus libros?&lt;br /&gt;R. Bueno, por ahora he hecho sólo dos películas totalmente mías. Y puedo decirle que las dos son una extensión de mi trabajo como escritor, porque ambas nacen de lo más profundo de mi imaginación. Sin embargo, eran dos historias que necesitaban imperativamente ser contadas de manera visual, y no literaria. Y en ambos casos, el enfoque es digamos que mucho más pequeño que en el de mis novelas. Casi podemos hablar de películas que son como dos relatos cortos.&lt;br /&gt;P. El mundo del cine no está siendo demasiado simpático con Paul Auster. Tuvo problemas para estrenar en los circuitos comerciales Lulu on the Bridge, y ahora los ha tenido para financiar La vida interior de Martin Frost...&lt;br /&gt;R. Bueno, fue una compañía inglesa la que financió Lulu on the Bridge. Una compañía liderada por dos mujeres muy entusiastas al principio, pero que no entendieron bien el espíritu de la película. Se creyeron que estaban financiando una película comercial... ¡no sé en qué estaban pensando! Exigieron un montón de dinero increíble a los distribuidores. Y la cosa no funcionó. Nunca llegó a estrenarse en cines en EE UU, sólo en DVD y en televisión.&lt;br /&gt;P. ¿Cómo se recibió en su país La vida interior de Martin Frost?&lt;br /&gt;R. Se estrenó a primeros de septiembre y fue masacrada por los críticos. Me sentí como Jesús en la cruz. O como san Sebastián con las flechas clavadas. Terrible.&lt;br /&gt;P. Después de estas dos películas, ¿de verdad espera usted una carrera como cineasta o son sólo experiencias puntuales?&lt;br /&gt;R. No, no. Es sólo una actividad ocasional. Eso sí, me gustaría hacer otra película algún día.&lt;br /&gt;P. Le masacra la crítica, estrena con dificultad o no estrena... pero quiere hacer más películas: perdone, pero ¿cómo se llama el masoquista que lleva dentro?&lt;br /&gt;R. (Risas) Sí, sí, lo soy un poco, lo reconozco. La verdad es que al hacer películas se experimenta mucho placer. Trabajas con otras personas, y eso para mí ya está bien. Hay que tener en cuenta que paso la mayor parte de mi tiempo encerrado en una habitación, trabajando solo. Ya veremos lo que trae el futuro. Quién sabe, a lo mejor podría morirme esta tarde, no se pueden hacer planes.&lt;br /&gt;P. ¿Es verdad que en el fondo usted siempre quiso ser director de cine pero que por su timidez acabó siendo escritor?&lt;br /&gt;R. Eso es así. Y el cine es un escape que me lo hace pasar bien. Disfruto con la música, disfruto con el decorado, disfruto con la producción, disfruto con la peluquería, pero sobre todo disfruto con el trabajo junto a los actores... porque en el fondo pienso que los actores y los escritores somos muy parecidos. Los dos intentamos que los seres imaginarios se vuelvan reales. Un actor lo hace con su cuerpo y un escritor, con su bolígrafo. ¡Ah!, y luego está la parte del montaje, que es la parte más emocionante de una película, y desde luego la que más se parece al oficio de escribir.&lt;br /&gt;P. ¿Qué diferencias hay entre escribir un guión y una novela?&lt;br /&gt;R. No tiene nada que ver. Si escribo una novela, siento como si estuviera viéndolo todo en tres dimensiones. Pero si escribo un guión, pienso en un rectángulo, y además todo va cortado en trocitos y todo es diálogo. En mis novelas, apenas hay diálogos.&lt;br /&gt;P. Lo mismo esto le parece una barbaridad, pero ¿estaría de acuerdo en que un libro puede equivaler a una esposa y una película a una amante? Una permanece, la otra es fugaz.&lt;br /&gt;R. Claro, claro, a la una puedes volver siempre, y a la otra no. Es una estupenda idea, sí, aunque a mí no se me había ocurrido hasta ahora mismo. ¡Pero el mundo ha cambiado y ahora tenemos DVD! Y a esos sí que los puedes manosear y volver a ellos todo el rato...&lt;br /&gt;P. Viendo La vida interior... uno vuelve a concluir que el humor puede convertirse en el mejor subrayado del patetismo...&lt;br /&gt;R. Estaba esperando que me dijera eso, ha tardado mucho. El humor es algo extraordinario, también terrible. El humor puede retratar la soledad de una forma feroz.&lt;br /&gt;P. ¿Y el azar? Parece ejercer una gran influencia en su obra.&lt;br /&gt;R. La muerte de un amigo mío al que atravesó un rayo cuando tenía sólo 14 años me marcó. Supongo que ésa es la explicación. Todo puede cambiar de golpe.&lt;br /&gt;P. ¿Son sus libros las cosas que le han pasado?&lt;br /&gt;R. No son autobiográficos, pero a veces uso en ellos cosas que me han pasado.&lt;br /&gt;P. Está usted en una edad, digamos, simbólica. Los 60. ¿Está cansado?&lt;br /&gt;R. Me siento como si tuviera 30. Como si acabara de empezar.&lt;br /&gt;P. Lou Reed dejó dicho en My house cuál era la trilogía de su vida: "Mi escritura, mi motocicleta y mi mujer". ¿Y la suya?&lt;br /&gt;R. Quite usted lo de la motocicleta y ahí está la mía. Como dijo Freud, "amor y trabajo". Ahí está lo esencial.&lt;br /&gt;BORJA HERMOSO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-7696490467549432795?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/7696490467549432795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/entrevista-paul-auster-escritor-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7696490467549432795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7696490467549432795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/entrevista-paul-auster-escritor-y.html' title='&lt;strong&gt;ENTREVISTA: PAUL AUSTER Escritor y director &lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/SfbG8U4NOnI/AAAAAAAAAH4/EVW6nhyL_iw/s72-c/EE_UU_vive_guerra_civil_ideas_dice_Auster.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-7348167010087140308</id><published>2009-04-27T03:02:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T03:04:46.897-07:00</updated><title type='text'>EDGAR ALLAN POE(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Barril de Amontillado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Lo mejor que pude había soportado las mil injurias de Fortunato. Pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Vosotros, que conocéis tan bien la naturaleza de mi carácter, no llegaréis a suponer, no obstante, que pronunciara la menor palabra con respecto a mi propósito. A la larga, yo sería vengado. Este era ya un punto establecido definitivamente. Pero la misma decisión con que lo había resuelto excluía toda idea de peligro por mi parte. No solamente tenía que castigar, sino castigar impunemente. Una injuria queda sin reparar cuando su justo castigo perjudica al vengador. Igualmente queda sin reparación cuando ésta deja de dar a entender a quien le ha agraviado que es él quien se venga.&lt;br /&gt;      Es preciso entender bien que ni de palabra, ni de obra, di a Fortunato motivo para que sospechara de mi buena voluntad hacia él. Continué, como de costumbre, sonriendo en su presencia, y él no podía advertir que mi sonrisa, entonces, tenía como origen en mí la de arrebatarle la vida.&lt;br /&gt;      Aquel Fortunato tenía un punto débil, aunque, en otros aspectos, era un hombre digno de toda consideración, y aun de ser temido. Se enorgullecía siempre de ser un entendido en vinos. Pocos italianos tienen el verdadero talento de los catadores. En la mayoría, su entusiasmo se adapta con frecuencia a lo que el tiempo y la ocasión requieren, con objeto de dedicarse a engañar a los millionaires ingleses y austríacos. En pintura y piedras preciosas, Fortunato, como todos sus compatriotas, era un verdadero charlatán; pero en cuanto a vinos añejos, era sincero. Con respecto a esto, yo no difería extraordinariamente de él. También yo era muy experto en lo que se refiere a vinos italianos, y siempre que se me presentaba ocasión compraba gran cantidad de estos.&lt;br /&gt;      Una tarde, casi al anochecer, en plena locura del Carnaval, encontré a mi amigo. Me acogió con excesiva cordialidad, porque había bebido mucho. El buen hombre estaba disfrazado de payaso. Llevaba un traje muy ceñido, un vestido con listas de colores, y coronaba su cabeza con un sombrerillo cónico adornado con cascabeles. Me alegré tanto de verle, que creí no haber estrechado jamás su mano como en aquel momento.&lt;br /&gt;      —Querido Fortunato —le dije en tono jovial—, éste es un encuentro afortunado. Pero ¡qué buen aspecto tiene usted hoy! El caso es que he recibido un barril de algo que llaman amontillado, y tengo mis dudas.&lt;br /&gt;      —¿Cómo? —dijo él—. ¿Amontillado? ¿Un barril? ¡Imposible! ¡Y en pleno Carnaval!&lt;br /&gt;      —Por eso mismo le digo que tengo mis dudas —contesté—, e iba a cometer la tontería de pagarlo como si se tratara de un exquisito amontillado, sin consultarle. No había modo de encontrarle a usted, y temía perder la ocasión.&lt;br /&gt;      —¡Amontillado!&lt;br /&gt;      —Tengo mis dudas.&lt;br /&gt;      —¡Amontillado!&lt;br /&gt;      —Y he de pagarlo.&lt;br /&gt;      —¡Amontillado!&lt;br /&gt;      —Pero como supuse que estaba usted muy ocupado, iba ahora a buscar a Luchesi. El es un buen entendido. El me dirá...&lt;br /&gt;      —Luchesi es incapaz de distinguir el amontillado del jerez.&lt;br /&gt;      —Y, no obstante, hay imbéciles que creen que su paladar puede competir con el de usted.&lt;br /&gt;      —Vamos, vamos allá.&lt;br /&gt;      —¿Adónde?&lt;br /&gt;      —A sus bodegas.&lt;br /&gt;      —No mi querido amigo. No quiero abusar de su amabilidad. Preveo que tiene usted algún compromiso. Luchesi...&lt;br /&gt;      —No tengo ningún compromiso. Vamos.&lt;br /&gt;      —No, amigo mío. Aunque usted no tenga compromiso alguno, veo que tiene usted mucho frío. Las bodegas son terriblemente húmedas; están materialmente cubiertas de salitre.&lt;br /&gt;      —A pesar de todo, vamos. No importa el frío. ¡Amontillado! Le han engañado a usted, y Luchesi no sabe distinguir el jerez del amontillado.&lt;br /&gt;      Diciendo esto, Fortunato me cogió del brazo. Me puse un antifaz de seda negra y, ciñéndome bien al cuerpo mi roquelaire, me dejé conducir por él hasta mi palazzo. Los criados no estaban en la casa. Habían escapado para celebrar la festividad del Carnaval. Ya antes les había dicho que yo no volvería hasta la mañana siguiente, dándoles órdenes concretas para que no estorbaran por la casa. Estas órdenes eran suficientes, de sobra lo sabía yo, para asegurarme la inmediata desaparición de ellos en cuanto volviera las espaldas.&lt;br /&gt;      Cogí dos antorchas de sus hacheros, entregué a Fortunato una de ellas y le guié, haciéndole encorvarse a través de distintos aposentos por el abovedado pasaje que conducía a la bodega. Bajé delante de él una larga y tortuosa escalera, recomendándole que adoptara precauciones al seguirme. Llegamos, por fin, a los últimos peldaños, y nos encontramos, uno frente a otro, sobre el suelo húmedo de las catacumbas de los Montresors.&lt;br /&gt;      El andar de mi amigo era vacilante, y los cascabeles de su gorro cónico resonaban a cada una de sus zancadas.&lt;br /&gt;      —¿Y el barril? —preguntó.&lt;br /&gt;      —Está más allá —le contesté—. Pero observe usted esos blancos festones que brillan en las paredes de la cueva.&lt;br /&gt;      Se volvió hacia mí y me miró con sus nubladas pupilas, que destilaban las lágrimas de la embriaguez.&lt;br /&gt;      —¿Salitre? —me preguntó, por fin.&lt;br /&gt;      —Salitre —le contesté—. ¿Hace mucho tiempo que tiene usted esa tos?&lt;br /&gt;      —¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem!...!&lt;br /&gt;      A mi pobre amigo le fue imposible contestar hasta pasados unos minutos.&lt;br /&gt;      —No es nada —dijo por último.&lt;br /&gt;      —Venga —le dije enérgicamente—. Volvámonos. Su salud es preciosa, amigo mío. Es usted rico, respetado, admirado, querido. Es usted feliz, como yo lo he sido en otro tiempo. No debe usted malograrse. Por lo que mí respecta, es distinto. Volvámonos. Podría usted enfermarse y no quiero cargar con esa responsabilidad. Además, cerca de aquí vive Luchesi...&lt;br /&gt;      —Basta —me dijo—. Esta tos carece de importancia. No me matará. No me moriré de tos.&lt;br /&gt;      —Verdad, verdad —le contesté—. Realmente, no era mi intención alarmarle sin motivo, pero debe tomar precauciones. Un trago de este medoc le defenderá de la humedad.&lt;br /&gt;      Y diciendo esto, rompí el cuello de una botella que se hallaba en una larga fila de otras análogas, tumbadas en el húmedo suelo.&lt;br /&gt;      —Beba —le dije, ofreciéndole el vino.&lt;br /&gt;      Llevóse la botella a los labios, mirándome de soslayo. Hizo una pausa y me saludó con familiaridad. Los cascabeles sonaron.&lt;br /&gt;      —Bebo —dijo— a la salud de los enterrados que descansan en torno nuestro.&lt;br /&gt;      —Y yo, por la larga vida de usted.&lt;br /&gt;      De nuevo me cogió de mi brazo y continuamos nuestro camino.&lt;br /&gt;      —Esas cuevas —me dijo— son muy vastas.&lt;br /&gt;      —Los Montresors —le contesté— era una grande y numerosa familia.&lt;br /&gt;      —He olvidado cuáles eran sus armas.&lt;br /&gt;      —Un gran pie de oro en campo de azur. El pie aplasta a una serpiente rampante, cuyos dientes se clavan en el talón.&lt;br /&gt;      —¡Muy bien! —dijo.&lt;br /&gt;      Brillaba el vino en sus ojos y retiñían los cascabeles. También se caldeó mi fantasía a causa del medoc. Por entre las murallas formadas por montones de esqueletos, mezclados con barriles y toneles, llegamos a los más profundos recintos de las catacumbas. Me detuve de nuevo, esta vez me atreví a coger a Fortunato de un brazo, más arriba del codo.&lt;br /&gt;      —El salitre —le dije—. Vea usted cómo va aumentando. Como si fuera musgo, cuelga de las bóvedas. Ahora estamos bajo el lecho del río. Las gotas de humedad se filtran por entre los huesos. Venga usted. Volvamos antes de que sea muy tarde. Esa tos...&lt;br /&gt;      —No es nada —dijo—. Continuemos. Pero primero echemos otro traguito de medoc.&lt;br /&gt;      Rompí un frasco de vino de De Grave y se lo ofrecí. Lo vació de un trago. Sus ojos llamearon con ardiente fuego. Se echó a reír y tiró la botella al aire con un ademán que no pude comprender.&lt;br /&gt;      Le miré sorprendido. El repitió el movimiento, un movimiento grotesco.&lt;br /&gt;      —¿No comprende usted? —preguntó.&lt;br /&gt;      —No —le contesté.&lt;br /&gt;      —Entonces, ¿no es usted de la hermandad?&lt;br /&gt;      —¿Cómo?&lt;br /&gt;      —¿No pertenece usted a la masonería?&lt;br /&gt;      —Sí, sí —dije—; sí, sí.&lt;br /&gt;      —¿Usted? ¡Imposible! ¿Un masón?&lt;br /&gt;      —Un masón —repliqué.&lt;br /&gt;      —A ver, un signo —dijo.&lt;br /&gt;      —Éste —le contesté, sacando de debajo de mi roquelaire una paleta de albañil.&lt;br /&gt;      —Usted bromea —dijo, retrocediéndo unos pasos—. Pero, en fin, vamos por el amontillado.&lt;br /&gt;      —Bien —dije, guardando la herramienta bajo la capa y ofreciéndole de nuevo mi brazo.&lt;br /&gt;      Apoyóse pesadamente en él y seguimos nuestro camino en busca del amontillado. Pasamos por debajo de una serie de bajísimas bóvedas, bajamos, avanzamos luego, descendimos después y llegamos a una profunda cripta, donde la impureza del aire hacía enrojecer más que brillar nuestras antorchas. En lo más apartado de la cripta descubríase otra menos espaciosa. En sus paredes habían sido alineados restos humanos de los que se amontonaban en la cueva de encima de nosotros, tal como en las grandes catacumbas de París.&lt;br /&gt;      Tres lados de aquella cripta interior estaban también adornados del mismo modo. Del cuarto habían sido retirados los huesos y yacían esparcidos por el suelo, formando en un rincón un montón de cierta altura. Dentro de la pared, que había quedado así descubierta por el desprendimiento de los huesos, veíase todavía otro recinto interior, de unos cuatro pies de profundidad y tres de anchura, y con una altura de seis o siete. No parecía haber sido construido para un uso determinado, sino que formaba sencillamente un hueco entre dos de los enormes pilares que servían de apoyo a la bóveda de las catacumbas, y se apoyaba en una de las paredes de granito macizo que las circundaban.&lt;br /&gt;      En vano, Fortunato, levantando su antorcha casi consumida, trataba de penetrar la profundidad de aquel recinto. La débil luz nos impedía distinguir el fondo.&lt;br /&gt;      —Adelántese —le dije—. Ahí está el amontillado. Si aquí estuviera Luchesi...&lt;br /&gt;      —Es un ignorante —interrumpió mi amigo, avanzando con inseguro paso y seguido inmediatamente por mí.&lt;br /&gt;      En un momento llegó al fondo del nicho, y, al hallar interrumpido su paso por la roca, se detuvo atónito y perplejo. Un momento después había yo conseguido encadenarlo al granito. Había en su superficie dos argollas de hierro, separadas horizontalmente una de otra por unos dos pies. Rodear su cintura con los eslabones, para sujetarlo, fue cuestión de pocos segundos. Estaba demasiado aturdido para ofrecerme resistencia. Saqué la llave y retrocedí, saliendo del recinto.&lt;br /&gt;      —Pase usted la mano por la pared —le dije—, y no podrá menos que sentir el salitre. Está, en efecto, muy húmeda. Permítame que le ruegue que regrese. ¿No? Entonces, no me queda más remedio que abandonarlo; pero debo antes prestarle algunos cuidados que están en mi mano.&lt;br /&gt;      —¡El amontillado! —exclamó mi amigo, que no había salido aún de su asombro.&lt;br /&gt;      —Cierto —repliqué—, el amontillado.&lt;br /&gt;      Y diciendo estas palabras, me atareé en aquel montón de huesos a que antes he aludido. Apartándolos a un lado no tarde en dejar al descubierto cierta cantidad de piedra de construcción y mortero. Con estos materiales y la ayuda de mi paleta, empecé activamente a tapar la entrada del nicho. Apenas había colocado al primer trozo de mi obra de albañilería, cuando me di cuenta de que la embriaguez de Fortunato se había disipado en gran parte. El primer indicio que tuve de ello fue un gemido apagado que salió de la profundidad del recinto. No era ya el grito de un hombre embriagado. Se produjo luego un largo y obstinado silencio. Encima de la primera hilada coloqué la segunda, la tercera y la cuarta. Y oí entonces las furiosas sacudidas de la cadena. El ruido se prolongó unos minutos, durante los cuales, para deleitarme con él, interrumpí mi tarea y me senté en cuclillas sobre los huesos. Cuando se apaciguó, por fin, aquel rechinamiento, cogí de nuevo la paleta y acabé sin interrupción las quinta, sexta y séptima hiladas. La pared se hallaba entonces a la altura de mi pecho. De nuevo me detuve, y, levantando la antorcha por encima de la obra que había ejecutado, dirigí la luz sobre la figura que se hallaba en el interior.&lt;br /&gt;      Una serie de fuertes y agudos gritos salió de repente de la garganta del hombre encadenado, como si quisiera rechazarme con violencia hacia atrás.&lt;br /&gt;      Durante un momento vacilé y me estremecí. Saqué mi espada y empecé a tirar estocadas por el interior del nicho. Pero un momento de reflexión bastó para tranquilizarme. Puse la mano sobre la maciza pared de piedra y respiré satisfecho. Volví a acercarme a la pared, y contesté entonces a los gritos de quien clamaba. Los repetí, los acompañé y los vencí en extensión y fuerza. Así lo hice, y el que gritaba acabó por callarse.&lt;br /&gt;      Ya era medianoche, y llegaba a su término mi trabajo. Había dado fin a las octava, novena y décima hiladas. Había terminado casi la totalidad de la oncena, y quedaba tan sólo una piedra que colocar y revocar. Tenía que luchar con su peso. Sólo parcialmente se colocaba en la posición necesaria. Pero entonces salió del nicho una risa ahogada, que me puso los pelos de punta. Se emitía con una voz tan triste, que con dificultad la identifiqué con la del noble Fortunato. La voz decía:&lt;br /&gt;      —¡Ja, ja, ja! ¡Je, je, je! ¡Buena broma, amigo, buena broma! ¡Lo que nos reiremos luego en el palazzo, ¡je, je, je!, a propósito de nuestro vino! ¡Je, je, je!&lt;br /&gt;      —El amontillado —dije.&lt;br /&gt;      —¡Je, je, je! Sí, el amontillado. Pero, ¿no se nos hace tarde? ¿No estarán esperándonos en el palazzo Lady Fortunato y los demás? Vámonos.&lt;br /&gt;      —Sí —dije—; vámonos ya.&lt;br /&gt;      —¡Por el amor de Dios, Montresor!&lt;br /&gt;      —Sí —dije—; por el amor de Dios.&lt;br /&gt;      En vano me esforcé en obtener respuesta a aquellas palabras. Me impacienté y llamé en alta voz:&lt;br /&gt;      —¡Fortunato!&lt;br /&gt;      No hubo respuesta, y volví a llamar.&lt;br /&gt;      —¡Fortunato!&lt;br /&gt;      Tampoco me contestaron. Introduje una antorcha por el orificio que quedaba y la dejé caer en el interior. Me contestó sólo un cascabeleo. Sentía una presión en el corazón, sin duda causada por la humedad de las catacumbas. Me apresuré a terminar mi trabajo. Con muchos esfuerzos coloqué en su sitio la última piedra y la cubrí con argamasa. Volví a levantar la antigua muralla de huesos contra la nueva pared. Durante medio siglo, nadie los ha tocado.&lt;br /&gt;      In pace requiescat!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-7348167010087140308?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/7348167010087140308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/edgar-allan-poe-boston-1809-baltimore.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7348167010087140308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/7348167010087140308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/04/edgar-allan-poe-boston-1809-baltimore.html' title='&lt;strong&gt;EDGAR ALLAN POE&lt;/strong&gt;(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-8965326750650465410</id><published>2009-03-24T04:36:00.001-07:00</published><updated>2009-03-24T04:51:52.110-07:00</updated><title type='text'>Neuman obtiene el XIIº Premio Alfaguara de Novela</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/ScjJKaxdRAI/AAAAAAAAAHw/97lW5MDVb5g/s1600-h/20090323elpepucul_19.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 250px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/ScjJKaxdRAI/AAAAAAAAAHw/97lW5MDVb5g/s320/20090323elpepucul_19.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316720540933506050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor hispanoargentino Andrés Neuman, ganador del XIIº Premio Alfaguara de &lt;br /&gt;Un retrato futurista del pasado&lt;br /&gt;Andrés Neuman gana el Premio Alfaguara de Novela con 'El viajero del siglo' - El autor firma una aproximación "posmoderna" a la Europa del siglo XIX &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Neuman describió el libro ganador, cuya escritura le ha llevado seis años, como "una novela futurista que sucede en el pasado", y Luis Goytisolo, presidente del jurado, situó ese pasado alrededor de 1830, en la Alemania posnapoleónica. Lo hizo en un acto que se abrió con un recuerdo para los fallecidos Isabel y Jesús de Polanco, impulsores del premio, y en el que todos los miembros del jurado trataron de dar con la mejor definición posible para la historia de un viajero atrapado en una ciudad imaginaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No una novela histórica, sino posmoderna", dijo el novelista chileno Carlos Franz, que destacó el "temblor de irrealidad" que le había producido la lectura de un relato que mezcla, dijo, intriga, amor, pensamiento y erudición. La escritora mexicana Ana Clavel subió la apuesta: "Una mezcla entre La educación sentimental de Flaubert y El castillo de Kafka relatada con aliento proustiano en su búsqueda por recuperar el tiempo ido". Julio Ortega, profesor peruano de la universidad estadounidense de Brown, destacó que, por la condición de poeta de su autor y por la ambición de El viajero del siglo, el Alfaguara había premiado "la literatura". Entretanto, Gonzalo Suárez subrayó que la novela de Neuman es como Wandernburgo, la ciudad en la que sucede: "Tan fácil de entrar en ella como difícil de salir". Por su parte, Juan González, representante de la editorial con voz pero sin voto, destacó el paralelismo entre la Europa que retrata la obra ganadora y la actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Granada, la ciudad a la que llegó desde Argentina con 14 años, "pixelado y emocionado" y con los segundos de retraso que impone una videoconferencia, Andrés Neuman asistía feliz a una ceremonia presidida por Ignacio Polanco, presidente del Grupo PRISA, y presentada por Juan Cruz. Así pues, a distancia recibió la felicitación de anteriores ganadores del Premio Alfaguara como los españoles Manuel Vicent y Clara Sánchez, el peruano Santiago Roncagliolo y, desde Miami, el cubano Antonio Orlando Rodríguez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos insistieron en la maratoniana promoción por España y América Latina que espera al nuevo laureado desde que el próximo 26 mayo reciba el galardón en Madrid. Como aperitivo, se lanzó a una rueda de prensa transatlántica que pasó por Miami, se detuvo en Ciudad de México y culminó en Buenos Aires. Al hablar con los periodistas convocados en su ciudad natal, Andrés Neuman cambió el acento granadino por el porteño y el tuteo por el voseo para recordar que en España lo toman por latinoamericano y en Latinoamérica por español. Y eso, dice, es él mismo, "de todas partes y de ninguna, bífido". Como la lengua híbrida en la que escribe, "sin localismos pero sin esa estandarización de los subtítulos del cine".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese "castellano Frankenstein" ha escrito sus libros de poemas, reunidos recientemente en el volumen Década. 1997-2007 (Acantilado), y las tres novelas que lo han situado como una de las voces más brillantes de la narrativa latinoamericana reciente: Bariloche (Anagrama), que, con sólo 22 años, le valió a Neuman ser finalista del Premio Herralde en 1999; La vida en las ventanas (Espasa), finalista del Premio Primavera en 2002, y Una vez Argentina (Anagrama), la historia novelada de su propia familia y, de nuevo, finalista del Herralde en 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le preguntaron si sentía la identidad como una preocupación, el escritor hispano-argentino asintió, para, sin mayor retraso que el que imponían la técnica y la larga distancia, matizar: "Me interesa la pregunta por el extranjero que hay en todos nosotros siempre que la respuesta no sea unívoca. Por eso en la novela hay una cita de Steiner: 'Los vegetales tiene raíces. Los hombres y las mujeres tienen pies'. No creo en el esencialismo de la identidad".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-8965326750650465410?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/8965326750650465410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/neuman-obtiene-el-xii-premio-alfaguara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/8965326750650465410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/8965326750650465410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/neuman-obtiene-el-xii-premio-alfaguara.html' title='&lt;strong&gt;Neuman obtiene el XIIº Premio Alfaguara de Novela&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_QsRmLKu8olw/ScjJKaxdRAI/AAAAAAAAAHw/97lW5MDVb5g/s72-c/20090323elpepucul_19.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-3640835622323064067</id><published>2009-03-23T05:17:00.000-07:00</published><updated>2009-03-24T05:23:12.933-07:00</updated><title type='text'>Primeras páginas El viajero del siglo</title><content type='html'>`PEl viajero del siglo&lt;br /&gt;Andrés Neuman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tie-ne frí-o-o?, gritó el cochero con la voz entrecortada por los saltos del carruaje. ¡Voy bie-e-en, gra-cias!, contestó Hans tiritando. &lt;br /&gt;Luciérnagas desenfocadas, los faroles se agitaban al ritmo del galope. Las ruedas escupían barro. A punto de partirse, los ejes se torcían en cada bache. Los caballos inflamaban las mandíbulas, despedían nubes por las bocas. Sobre la línea del horizonte rodaba una luna opaca. &lt;br /&gt;Hacía rato que Wandernburgo se dibujaba a lo lejos, al sur del camino. Pero, pensó Hans, como suele pasar al final de una jornada agotadora, aquella pequeña ciudad parecía desplazarse con ellos. Encima de la cabina el cielo pesaba. Con cada latigazo del cochero el frío se envalentonaba y oprimía el contorno de las cosas. ¿Fal-ta-a mu-cho?, preguntó Hans asomando la cabeza por la ventanilla. Tuvo que repetir dos veces la pregunta para que el cochero saliera de su ruidosa atención y, señalando con la fusta, exclamase: ¡Ya-a lo ve us-te-e-ed! Hans no supo si eso significaba que faltaban pocos minutos o que nunca se sabía. Como era el último pasajero y no tenía con quién hablar, cerró los ojos para descansar la vista. &lt;br /&gt;Cuando volvió a abrirlos, vio una muralla de piedra y una puerta abovedada. A medida que se acercaban, Hans percibió algo anómalo en la robustez de la muralla, una especie de advertencia sobre la dificultad de salir, más que de entrar. A la luz ahogada de las farolas divisó las siluetas de los primeros edificios, las escamas de unos tejados, torres afiladas, ornamentos como vértebras. Tuvo la sensación de ingresar en un lugar recién desalojado, de que los golpes de los cascos y las sacudidas de las ruedas sobre los adoquines producían demasiado eco. Todo estaba tan quieto que parecía que alguien los espiaba conteniendo la respiración. El carruaje giró en una esquina, el sonido del galope se ensordeció: ahora el suelo era de tierra. Atravesaron la Calle del Caldero Viejo. Hans divisó un letrero de hierro balanceándose. Le indicó al cochero que parase. &lt;br /&gt;El cochero descendió del pescante y al pisar tierra pareció desconcertado. Dio dos o tres pasos, se miró los pies, sonrió con extravío. Acarició el lomo del primer caballo, le susurró unas palabras de gratitud a las que el animal replicó resoplando. Hans ayudó al cochero a desatar las cuerdas de la baca, a retirar la lona mojada, a bajar su maleta y un gran arcón con manijas. ¿Qué lleva aquí, un muerto?, se quejó el cochero dejando caer el arcón y frotándose las manos. Un muerto no, sonrió Hans, unos cuantos. El cochero soltó una carcajada brusca, aunque una ráfaga de alarma le cruzó el rostro. ¿Usted también va a pasar la noche aquí?, preguntó Hans. No, explicó el cochero, yo sigo hasta Wittenberg, ahí conozco un buen sitio para dormir y hay una familia que necesita ir a Leipzig. Después, mirando de reojo el letrero que chirriaba, agregó: ¿Seguro que no quiere seguir un poco más? Gracias, dijo Hans, aquí está bien, necesito descansar. En realidad voy a Dessau, pero me gusta parar por el camino. Como quiera, señor, como quiera, dijo el cochero antes de carraspear varias veces. Hans le pagó, rechazó las monedas que sobraban y se despidió de él. A sus espaldas sonó un latigazo, el estremecimiento de la madera, la percusión de los cascos alejándose. &lt;br /&gt;Fue al quedarse solo con su equipaje frente a la posada cuando notó los aguijones en la espalda, el vaivén en los músculos, el zumbido en las sienes. Conservaba la sensación del traqueteo, las luces seguían pareciéndole parpadeantes, las piedras movedizas. Hans se frotó los ojos. Las ventanas empañadas no dejaban ver el interior de la posada. Llamó a la puerta, de la que aún colgaba una magra corona navideña. Nadie acudió. Probó el picaporte helado. La puerta cedió a empujones. Divisó un pasillo alumbrado con candiles de aceite que pendían de un garfio. Sintió el beneficio cálido del interior. Al fondo del pasillo se oía un alborotar de chispas. Hans retrocedió, arrastró con esfuerzo la maleta y el arcón dentro de la posada. Permaneció debajo de un candil, intentando recobrar la temperatura. Se sobresaltó al reparar en el señor Zeit, que lo miraba tras el mostrador de la recepción. Iba a ir a abrirle, dijo, no me ha dado usted tiempo. El posadero se movió con extrema lentitud, como si se hubiera quedado atrapado entre el mostrador y la pared. Tenía una barriga en forma de tambor. Olía a tela viciada. ¿De dónde viene?, preguntó. Salí de Berlín, dijo Hans, aunque eso no importa. A mí sí me importa, caballero, lo interrumpió el señor Zeit sin sospechar que Hans se refería a otra cosa, ¿y cuántas noches piensa quedarse? Supongo que una, dijo Hans, no estoy seguro. Cuando lo sepa, contestó el posadero, por favor comuníquemelo, necesitamos saber qué habitaciones van a estar disponibles. &lt;br /&gt;El señor Zeit buscó un candelabro. Condujo a Hans a través del pasillo, después por unas escaleras. Hans miraba la figura oronda y cansina del señor Zeit subiendo cada peldaño y temió que se le viniera encima. Toda la posada olía a aceite quemándose, al azufre de las mechas, a jabón y sudor mezclados. Pasaron la primera planta y siguieron subiendo. A Hans le extrañó observar que las habitaciones parecían desocupadas. Al llegar a la segunda planta, el posadero se detuvo frente a una puerta con un número siete escrito en tiza. Recuperando el aliento, aclaró con orgullo: La siete es la mejor que tenemos disponible. El señor Zeit sacó de un bolsillo un llavero con aro, un aro grueso, sufrido, cargado de llaves, y tras varios intentos y varias maldiciones en voz baja, entraron en la habitación. &lt;br /&gt;El señor Zeit, candelabro en mano, fue haciendo un surco en la oscuridad hasta llegar a la ventana. Al abrir los postigos, la ventana emitió un acorde de maderas y polvo. La luz de la calle entró tan débil que, más que alumbrar la habitación, se sumó a la penumbra como un gas. Por las mañanas es bastante soleada, explicó el señor Zeit, está orientada al este. Hans forzó la vista entornando los párpados. Distinguió una mesa recia, dos sillas. Un catre, varias mantas de lana plegadas encima de él. Una tina redonda de estaño, un orinal con óxido, un aguamanil sobre un trípode, una jarra de barro. Una chimenea de ladrillos y piedra, con una pequeña cornisa en la que parecía imposible apoyar cualquier objeto sin que se tambaleara (sólo la tres y la siete tienen chimenea, anunció el señor Zeit muy erguido) y algunos utensilios herrumbrosos a un costado: un badil, una pala roma, unas tenazas ennegrecidas, una escobilla casi pelada. Dentro de la chimenea había ramitas de encina y dos troncos calcinados. En la pared opuesta a la puerta, entre la mesa y la tina, a Hans le llamó la atención un cuadrito que le pareció una acuarela, aunque no pudo verlo bien. Una cosa más, concluyó en tono solemne el señor Zeit acercando el candelabro a la mesa y deslizando una mano sobre ella: esto es roble. Hans miró la mesa con agrado. Se fijó en los dos candelabros con velas de sebo, en el quinqué herrumbroso. Me la quedo, dijo Hans acariciando la madera. Inmediatamente sintió cómo el señor Zeit lo despojaba de la levita para engancharla en uno de los clavos que asomaban junto a la puerta: el perchero. &lt;br /&gt;¡Mujer!, gritó el señor Zeit como si hubiera amanecido de repente, ¡mujer, ven!, ¡un huésped! Enseguida se oyeron unos pasos enérgicos ascendiendo. Tras la puerta apareció una mujer ancha, vestida con una saya de algodón y un delantal con un bolsillo enorme entre los pechos. Al revés que su marido, la señora Zeit se movía con brusquedad y eficacia. En un instante la señora Zeit mudó las sábanas del catre por otras no tan amarillas, dio un barrido fugaz al cuarto, bajó a llenar la jarra. En cuanto la trajo de vuelta Hans bebió en abundancia, casi sin respirar. ¿Le subes el equipaje?, sugirió el señor Zeit. Ella suspiró. Su marido decidió que ese suspiro significaba sí, saludó a Hans con la cabeza y se perdió por las escaleras. Hans se quedó mirando la frente rotunda de la señora Zeit. Intimidado, se ofreció a ayudarla con el arcón. &lt;br /&gt;Boca arriba en el catre, Hans tanteó la aspereza de las sábanas con la punta de los pies. Al entornar los párpados, le pareció escuchar rasguños bajo las tablas del suelo. Mientras el sopor lo envolvía y todo dejaba de importarle, Hans se dijo: Mañana junto mis cosas y me voy a otro sitio. Si se hubiera acercado al techo con una vela, habría descubierto las grandes telarañas de las vigas. Entre las telarañas un insecto débil asistió al sueño de Hans, hilo por hilo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-3640835622323064067?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/3640835622323064067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/primeras-paginas-el-viajero-del-siglo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3640835622323064067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3640835622323064067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/primeras-paginas-el-viajero-del-siglo.html' title='&lt;strong&gt;Primeras páginas El viajero del siglo&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-8470515960969997163</id><published>2009-03-23T04:58:00.000-07:00</published><updated>2009-03-24T05:00:19.808-07:00</updated><title type='text'>La "imaginación con causa" al poder</title><content type='html'>"Una novela fragmentaria que trata de asimilar la contundencia narrativa del siglo XIX", así definió Andrés Neuman El viajero del siglo. También así: "Como El ángel exterminador de Buñuel en forma de novela clásica". El ambiente de pesadilla buñuelesca de la que resulta imposible salir atraviesa la historia de Hans, un viajero que se detiene en la imaginaria ciudad de Wandernburgo con la intención de pasar una noche y termina quedándose un año entero. "El origen de la novela es un lied de Schubert que habla del encuentro entre un viajero y un organillero". Luego apareció el personaje de Sophie, de la que se enamora el protagonista, y 20 personajes más. Lo que iba para novela corta terminó siendo el retrato de una Europa que, dice Neuman, se parece mucho a la de hoy: "Hay una crisis de identidad que corre el peligro de resolverse a la defensiva, en torno a valores conservadores basados en la seguridad y la economía".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que de novela histórica, Andrés Neuman califica su obra de novela "de imaginación con causa". La elección de un viajero como protagonista no es tampoco casual de la mano de alguien que se define como "argentino andaluz del siglo XXI". ¿El presente? "Es tan equivocado pensar que la posmodernidad es sólo un problema estético como que es la solución a todo", dice. "El afán por escribir para el presente lleva a olvidar que en el siglo XIX había valores narrativos solidísimos, empezando por la creación de personajes. Además, con los románticos alemanes llega la gran revolución. Ellos fueron los primeros vanguardistas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía básica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Novela. Bariloche (1999). Finalista del Premio Herralde. La vida en las ventanas (2002). Finalista del Premio Primavera. Una vez Argentina (2003).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Relato corto. El que espera (2000). Alumbramiento (2006). El último minuto (2008).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Poesía. Métodos de la noche (1998). El jugador de billar (2000). El tobogán (2002). Premio Hiperión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aforismos y macroensayos. El equilibrista (2005).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-8470515960969997163?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/8470515960969997163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/la-imaginacion-con-causa-al-poder.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/8470515960969997163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/8470515960969997163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/03/la-imaginacion-con-causa-al-poder.html' title='&lt;strong&gt;La &quot;imaginación con causa&quot; al poder&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-1379832578299271496</id><published>2009-01-03T02:04:00.000-08:00</published><updated>2009-01-03T02:06:27.167-08:00</updated><title type='text'>TALLER DE NOVELA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;JUSTIFICACIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es inútil decirle a un novelista que su escritura carece de tensión, o que sus personajes no transmiten emociones, a menos que se le pueda decir cómo lograr ambas cosas Porque debe haber algo que genere tensión, algo capaz de crear complicación, sin ningún esfuerzo consciente por parte del escritor para conseguirlo. A la vez  debe existir una fuerza que una todas las partes. La buena literatura aviva en el hombre el sentido de lo esencial, lo que vertebra la vida humana. Cada obra literaria valiosa expone en imágenes diversos temas éticos, los engarza entre sí, les hace entrar en juego, los somete a las múltiples tensiones de la vida, los clarifica.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OBJETIVOS GENERALES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuanto mejor se conozcan estos fenómenos humanos, más profundamente se calará en las obras literarias. De ahí la necesidad ineludible, de conocer y analizar conceptos tales como: amor y odio, lealtad y perfidia, agradecimiento y resentimiento, piedad y despego, entusiasmo y abatimiento, veracidad y falacia, palabra y silencio... es decir escudriñar dentro del alma humana el carácter que hemos de describir y los posibles conflictos y contradicciones  que pueden desencadenar en las actitudes de los personajes. Aristóteles dijo hace mas de 1500 años: ”Lo más importante de todo, es la escritura de los incidentes, no del hombre, sino de la acción y vida” Éste concepto podríamos aplicarlo en las  novelas sobrecargadas de acción y con personajes caricaturescos. Sin embargo muchos otros grandes autores de la literatura han destacado al personaje por encima de la trama, oponiéndose a que éste sea un mero pretexto para una acción. Lo contrario, al postulado de Aristóteles, es que la acción nace porque antes hay un personaje con ciertas condiciones físicas psicológicas y sociales. Alguien que tiene ciertos condicionantes que le llevan a sentir como necesario algo, a quererlo y desearlo, a luchar por ello y enfrentarse no sólo a un antagonista sino a esas mismas condiciones que lo conforman y lo limitan.&lt;br /&gt;El Taller es teorico práctico. Lectura y comentarios sobre dos obras policiales de autores universales. Comentario sobre los diferentes personajes y metodología que empleó el escritor en estas obras : Ejercicios: &lt;br /&gt;A) Narración de dos a cuatro carillas de una historia a partir de una PREMISA CREÍBLE Y COHERENTE, que contenga los tres pasos de la novela  Exposicion, nudo ,desenlace (lineal o con desplazamiento temporal)&lt;br /&gt;B) Aplicar los diferentes puntos de vista, según convenga para la novela..&lt;br /&gt;C) Indagar cuál es el CONFLICTO  que mueve las diferentes acciónes del antagonista con respecto al protagonista o demás personajes.&lt;br /&gt;D) ¿La historia narrada despierta la suficiente TENSIÓN del lector como para                            seguir leyendo? Y si no es así, ¿cómo corregir la información para generar   más suspense? &lt;br /&gt;E) Definir si tiene CONTINUIDAD narrativa, aplicando la TRANSICIÓN que corresponda para llegar al  descemlace sin saltos.&lt;br /&gt; F)¿Están bien planteados los diferentes CARACTERES de los                PERSONAJES? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;PROGRAMA TEMÁTICO:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; Definición de Novela y sus diferentes clases (Romántica, costumbrista, policial,ETC)&lt;br /&gt;1) Premisa&lt;br /&gt;2) Carácter&lt;br /&gt;3)Conflicto&lt;br /&gt;4) Unidad de opuestos&lt;br /&gt;5)Transición&lt;br /&gt;6) Crisis culminación resolución&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-1379832578299271496?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/1379832578299271496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/taller-de-novela.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/1379832578299271496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/1379832578299271496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/taller-de-novela.html' title='&lt;strong&gt;TALLER DE NOVELA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-6016444733828843718</id><published>2009-01-02T09:49:00.000-08:00</published><updated>2009-01-05T09:51:36.025-08:00</updated><title type='text'>EL HIPERTEXTO</title><content type='html'>Cada vez más los lectores abandonan las antiguas formas que ofrecen los libros no solo  para valorar  la creatividad  y la interactividad sino para ejercer la libre elección de lo que necesita o desea leer.   Esto significa todo un desafío para los nuevos soportes, todo un desafío repleto de curiosidades, puesto que al abrirse el juego de lo que ya está instalado ha dejado de ser experimental para consolidarse en  nuevas tecnologías de la comunicación digital. &lt;br /&gt;No podemos afirmar que aún no se encuentre  una cierta resistencia en las nuevas formas expresivas. Sin embargo, el hipertexto exige una lógica y una estética que va más allá de dar albergue a una combinatoria narrativa. Exige y promueve la interactividad, esto es, la participación del lector a través del medio. Pero aún más: el medio digital facilita un formato múltiple, con materiales digitales tales como la imagen, el sonido, la animación. De modo que la decisión de formatear un relato en hipertexto conduce en realidad a una visión técnica y estética distinta, alejada de la estética y la técnica literarias: la estética digital. La Hiperficción el nuevo género que viene y habrá que estar preparado para sortear todas las dificultades del relato digital.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-6016444733828843718?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/6016444733828843718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/el-hipertexto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6016444733828843718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6016444733828843718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/el-hipertexto.html' title='&lt;strong&gt;EL HIPERTEXTO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-5694350163620794962</id><published>2009-01-01T06:57:00.000-08:00</published><updated>2009-01-26T07:00:47.618-08:00</updated><title type='text'>CONTACTO</title><content type='html'>PARA PREGUNTAR POR LOS TALLERES LITERARIOS LLAMAR DE LUNES A VIERNES DE 9 A 14HORAS AL 93332-7691 O AL 645718441.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-5694350163620794962?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/5694350163620794962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/contacto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/5694350163620794962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/5694350163620794962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/contacto.html' title='&lt;strong&gt;CONTACTO&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-3490280916582680774</id><published>2009-01-01T02:55:00.000-08:00</published><updated>2009-01-03T02:57:40.228-08:00</updated><title type='text'>INFORMACIÓN SOBRE LOS TALLERES</title><content type='html'>Estos talleres tienen dos modalidades: Presencial o a distancia. Cualquiera de ellos se compone de 6 unidades en un tiempo de tres meses. Las cuotas del taller incluyen materiales-en cualquiera de los talleres se enviarán vía correo electrónico. Al finalizar el taller se entregará un certificado acreditativo (sólo si se completa)&lt;br /&gt;PRECIO:&lt;br /&gt;NOVELA: 55€ Mensuales&lt;br /&gt;CUENTO: 50€ Mensuales&lt;br /&gt;INFORMES DE LECTURA: 60 Mensuales&lt;br /&gt;Para cualquier  otra  información  escribir a: asesoramientoliterario(arroba)gmail.com&lt;br /&gt;FORMA DE PAGO: Wester Unión---Transferencia bancaria o en metálico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-3490280916582680774?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/3490280916582680774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/informacin-sobre-los-talleres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3490280916582680774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/3490280916582680774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2009/01/informacin-sobre-los-talleres.html' title='&lt;strong&gt;INFORMACIÓN SOBRE LOS TALLERES&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-6397013293214442166</id><published>2008-12-31T08:58:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T09:00:08.232-08:00</updated><title type='text'>TALLER DE CUENTOS</title><content type='html'>&lt;strong&gt;LOS OBJETIVOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El objetivo del taller está enfocado a la teoría y práctica de las diferentes  técnicas y ésta debe conocerse a fondo. Saber comenzar un cuento es tan importante como saber terminarlo. El cuentista serio estudia y practica sin descanso la entrada del cuento. Es en la primera frase donde está el hechizo de un buen cuento; ella determina el ritmo y la tensión de la narración. Un cuento que comienza bien casi siempre termina bien. El autor queda comprometido consigo mismo a mantener el nivel de su creación a la altura en que la inició. ¿Cuál es la diferencia entre cuento y novela?  En realidad los dos géneros son bien diferentes y es más difícil lograr un buen libro de cuentos que una novela buena. Una novela de doscientas páginas puede escribirse en dos meses; un libro de cuentos bien logrado y que tenga las mismas páginas, no se logra en tan corto tiempo. La diferencia fundamental entre un género y el otro está en la dirección: la novela es extensa; el cuento es intenso El novelista crea caracteres y a menudo sucede que esos caracteres se le rebelan al autor y actúan conforme a sus propias naturalezas, de manera que con frecuencia una novela no termina como el novelista lo había planeado, sino como los personajes de la obra lo determinan con sus hechos. En el cuento, la situación es diferente; el cuento tiene que ser obra exclusiva del cuentista. Él es el padre y el dictador de sus Criaturas; no puede dejarlas libres ni tolerarles rebeliones. Esa voluntad de predominio del cuentista sobre sus personajes es lo que se traduce en tensión por tanto en intensidad. La intensidad de un cuento no es producto obligado, como ha dicho alguien, de su corta extensión; es el fruto de la voluntad sostenida con que el cuentista trabaja su obra. Probablemente es ahí donde se halla la causa de que el género sea tan difícil, pues el cuentista necesita ejercer sobre sí mismo una vigilancia constante, que no se logra sin disciplina mental y emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PROGRAMA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) ¿Qué es un cuento?&lt;br /&gt;2) Los antecedentes &lt;br /&gt;3) La estructura&lt;br /&gt;4) Diferentes clases de cuentos&lt;br /&gt;5) Los elementos&lt;br /&gt;6) La trama, el núcleo la extensión&lt;br /&gt;4) El punto de vista&lt;br /&gt;5) Los personajes del cuento&lt;br /&gt;6) El modo del discurso&lt;br /&gt;7) El mini cuento&lt;br /&gt;8) La intriga&lt;br /&gt;Lectura de cuentos universales y ejercitación en todas las propuestas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-6397013293214442166?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/6397013293214442166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/taller-de-cuentos_31.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6397013293214442166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6397013293214442166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/taller-de-cuentos_31.html' title='&lt;strong&gt;TALLER DE CUENTOS&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-4258031483643689246</id><published>2008-12-29T02:03:00.000-08:00</published><updated>2008-12-29T02:08:25.625-08:00</updated><title type='text'>FESTIVAL DE CUENTOS DE TERROR</title><content type='html'>En esta sección haremos una selección de los mejores cuentos al más puro estilo de Horacio Quiroga. Si tienes alguno de ésos que te produce congelamiento sanguíneo, envialo para su publicación. No olvides incluir el nombre y una dirección de correo electrónico. (Nos reservamos el derecho de publicación)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-4258031483643689246?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/4258031483643689246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/festival-de-cuentos-de-terror.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4258031483643689246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/4258031483643689246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/festival-de-cuentos-de-terror.html' title='&lt;strong&gt;FESTIVAL DE CUENTOS DE TERROR&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-2649165636472011653</id><published>2008-12-29T02:00:00.000-08:00</published><updated>2008-12-29T02:02:41.160-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS TRUCULENTOS DE HORACIO QUIROGA</title><content type='html'>&lt;strong&gt;CUENTOS DE AMOR, DE LOCURA Y DE MUERTE Horacio Quiroga&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ALMOHADÓN DE PLUMAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter&lt;br /&gt;duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, aunque a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán,mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.&lt;br /&gt;Durante tres meses –se habían casado en abril–, vivieron una dicha especial.&lt;br /&gt;Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor; más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.&lt;br /&gt;–La casa en que vivían influía no poco en sus estremecimientos. La blancura&lt;br /&gt;del patio silencioso –frisos, columnas y estatuas de mármol –producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.&lt;br /&gt;En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. Había concluído, no&lt;br /&gt;obstante, por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.&lt;br /&gt;No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se&lt;br /&gt;arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde&lt;br /&gt;pudo salir al jardín apoyada en el brazo de su marido. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó muy lento la mano por la cabeza, y Alicia rompió enseguida en sollozos, echándole los brazos al cuello.&lt;br /&gt;Lloró largamente, todo su espanto callado, redoblando el llanto a la más leve&lt;br /&gt;caricia de Jordán. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni pronunciar una palabra&lt;br /&gt;Fue ése el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció&lt;br /&gt;desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole&lt;br /&gt;calma y descanso absolutos.&lt;br /&gt;–No sé– le dijo a Jordán en la puerta de calle–.Tiene una gran debilidad que&lt;br /&gt;no me explico. Y sin vómitos, nada... Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.&lt;br /&gt;Al día siguiente Alicia amanecía peor. Hubo consulta. Constatóse una&lt;br /&gt;anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más&lt;br /&gt;desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin que se oyera el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación.&lt;br /&gt;La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, deteniéndose un instante en cada extremo a mirar a su mujer.&lt;br /&gt;Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio,&lt;br /&gt;y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche quedó de repente con los ojos fijos. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.&lt;br /&gt;–¡Jordán! ¡Jordán!–clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.&lt;br /&gt;Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia lanzó un alarido de&lt;br /&gt;horror.&lt;br /&gt;–¡Soy yo, Alicia, Soy yo!&lt;br /&gt;Alicia lo miró con extravío, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de&lt;br /&gt;largo rato de estupefacta confrontación, volvió en sí. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola por media hora temblando.&lt;br /&gt;Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide apoyado en la&lt;br /&gt;alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.&lt;br /&gt;Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se&lt;br /&gt;acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo.&lt;br /&gt;En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban,&lt;br /&gt;pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio, y siguieron al comedor.&lt;br /&gt;–Pst... – se encogió de hombros desalentado el médico de cabecera –. Es un&lt;br /&gt;caso inexplicable... Poco hay que hacer...&lt;br /&gt;–¡Sólo eso me faltaba!– resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la&lt;br /&gt;mesa.&lt;br /&gt;Alicia fue extinguiéndose en subdelirio de anemia, agravado de tarde, pero&lt;br /&gt;que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su&lt;br /&gt;enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi.&lt;br /&gt;Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas oleadas de&lt;br /&gt;sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la&lt;br /&gt;abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama,ni aun que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaban ahora en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama, y trepaban dificultosamente por la colcha.&lt;br /&gt;Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media&lt;br /&gt;voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el sordo retumbo de los eternos pasos de Jordán.&lt;br /&gt;Alicia murió, por fin. La sirvienta, cuando entró después a deshacer la cama,&lt;br /&gt;sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.&lt;br /&gt;–¡Señor! –llamó a Jordán en voz baja–. En el almohadón hay manchas que&lt;br /&gt;parecen de sangre.&lt;br /&gt;Jordán se acercó rápidamente y se dobló sobre aquél. Efectivamente, sobre&lt;br /&gt;la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.&lt;br /&gt;–Parecen picaduras –murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil&lt;br /&gt;observación.&lt;br /&gt;–Levántelo a la luz –le dijo Jordán.&lt;br /&gt;La sirvienta lo levantó; pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a&lt;br /&gt;aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.&lt;br /&gt;–¿Qué hay? –murmuró con la voz ronca.&lt;br /&gt;–Pesa mucho –articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.&lt;br /&gt;Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la&lt;br /&gt;mesa del comedor Jordán corto funda y envoltura de un tajo. Las plumas&lt;br /&gt;superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horro con toda la boca abierta,&lt;br /&gt;levándose las manos crispadas a los bandós. Sobre el fondo, entre las plumas,&lt;br /&gt;moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola&lt;br /&gt;viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.&lt;br /&gt;Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado&lt;br /&gt;sigilosamente su boca –su trompa, mejor dicho– a las sienes de aquélla,&lt;br /&gt;chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón sin duda había impedido al principio su desarrollo: pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches,había el monstruo vaciado a Alicia.&lt;br /&gt;Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir&lt;br /&gt;en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles&lt;br /&gt;particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA MIEL SILVESTRE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo en el Salto Oriental dos primos, hoy hombres ya, que a sus doce&lt;br /&gt;años, y en consecuencia de profundas lecturas de Julio Verne, dieron en la rica&lt;br /&gt;empresa de abandonar su casa para ir a vivir al monte. Este queda a dos leguas de la ciudad. Allí vivirían primitivamente de la caza y la pesca. Cierto es que los dos muchachos no se habían acordado particularmente de llevar escopetas ni anzuelos; pero de todos modos el bosque estaba allí, con su libertad como fuente de dicha, y sus peligros como encanto.&lt;br /&gt;Desgraciadamente, al segundo día fueron hallados por quienes los&lt;br /&gt;buscaban. Estaban bastante atónitos todavía, no poco débiles, y con gran&lt;br /&gt;asombro de sus hermanos menores –iniciados también en Julio Verne–, sabían&lt;br /&gt;aún andar en dos pies y recordaban el habla.&lt;br /&gt;La aventura de los dos robinsones, sin embargo, fuera acaso más formal a&lt;br /&gt;haber tenido como teatro otro bosque menos dominguero. Las escapatorias llevan aquí en Misiones a límites imprevistos, y a ello arrastró a Gabriel Benincasa el orgullo de sus stromboot.&lt;br /&gt;Benincasa, habiendo concluido sus estudios de contaduría pública, sintió&lt;br /&gt;fulminante deseo de conocer la vida de la selva. No fue arrastrado por su&lt;br /&gt;temperamento, pues antes bien Benincasa era un muchacho pacífico, gordinflón y de cara rosada, en razón de su excelente salud. En consecuencia, lo suficiente cuerdo para preferir un té con leche y pastelitos, a quién sabe qué fortuita e infernal comida del bosque. Pero así como el soltero que fue siempre juicioso cree de su deber, la víspera de sus bodas, despedirse de la vida libre con una noche de orgía en compañía de sus amigos, de igual modo Benincasa quiso honrar su vida aceitada con dos o tres choques de vida intensa. Y por este motivo remontaba el Paraná hasta un obraje, con sus famosos stromboot.&lt;br /&gt;Apenas salido de Corrientes había calzado sus recias botas, pues los&lt;br /&gt;yacarés de la orilla calentaban ya el paisaje. Mas a pesar de ello el contador&lt;br /&gt;público cuidaba mucho de su calzado, evitándole arañazos y sucios contactos.&lt;br /&gt;De este modo llegó al obraje de su padrino, y a la hora tuvo éste que&lt;br /&gt;contener el desenfado de su ahijado.&lt;br /&gt;–¿Adónde vas ahora? –le había preguntado sorprendido.&lt;br /&gt;–Al monte; quiero recorrerlo un poco –repuso Benincasa, que acababa de&lt;br /&gt;colgarse el winchester al hombro.&lt;br /&gt;–¡Pero infeliz! No vas a poder dar un paso. Sigue la picada, si quieres... O&lt;br /&gt;mejor, deja esa arma, y mañana te haré acompañar por un peón.&lt;br /&gt;Benincasa renunció a su paseo. No obstante, fue hasta la vera del bosque y&lt;br /&gt;se detuvo. Intentó vagamente un paso adentro, y quedó quieto. Metióse las manos en los bolsillos, y miró detenidamente aquella inextricable maraña, silbando débilmente aires truncos. Después de observar de nuevo el bosque a uno y otro lado, retornó bastante desilusionado.&lt;br /&gt;Al día siguiente, sin embargo, recorrió la picada central por espacio de una&lt;br /&gt;legua, y aunque su fusil volvió profundamente dormido, Benincasa no deploró el paseo. Las fieras llegarían poco a poco.&lt;br /&gt;Llegaron éstas a la segunda noche –aunque de un carácter un poco singular.&lt;br /&gt;Benincasa dormía profundamente, cuando fue despertado por su padrino.&lt;br /&gt;–¡Eh, dormilón! Levántate que te van a comer vivo. Benincasa se sentó&lt;br /&gt;bruscamente en la cama, alucinado por la luz de los tres faroles de viento que se movían de un lado a otro en la pieza. Su padrino y dos peones regaban el piso.&lt;br /&gt;–¿Qué hay, que hay? –preguntó, echándose al suelo.&lt;br /&gt;–Nada... Cuidado con los pies... La corrección.&lt;br /&gt;Benincasa había sido ya enterado de las curiosas hormigas a que llamamos&lt;br /&gt;corrección. Son pequeñas, negras, brillantes, y marchan velozmente en ríos más o menos anchos. Son esencialmente carnívoras. Avanzan devorando todo lo que encuentran a su paso: arañas, grillos, alacranes, sapos, víboras, y a cuanto ser no puede resistirles. No hay animal, por grande y fuerte que sea, que no huya de ellas. Su entrada en una casa supone la exterminación absoluta de todo ser viviente, pues no hay rincón ni agujero profundo donde no se precipite el río devorador. Los perros aúllan, los bueyes mugen, y es forzoso abandonarles la casa, a trueque de ser roído en diez horas hasta el esqueleto. Permanecen en el lugar uno, dos, hasta cinco días, según su riqueza en insectos, carne o grasa. Una vez devorado todo, se van.&lt;br /&gt;No resisten sin embargo a la creolina o droga similar; y como en el obraje&lt;br /&gt;abunda aquélla, antes de una hora el chalet quedó libre de la corrección.&lt;br /&gt;Benincasa se observaba muy de cerca en los pies la placa lívida de una&lt;br /&gt;mordedura.&lt;br /&gt;–¡Pican muy fuerte, realmente!– dijo sorprendido, levantando la cabeza hacia&lt;br /&gt;su padrino.&lt;br /&gt;Este, para quien la observación no tenía ya ningún valor, no respondió,&lt;br /&gt;felicitándose en cambio de haber contenido a tiempo la invasión. Benincasa&lt;br /&gt;reanudó el sueño, aunque sobresaltado toda la noche por pesadillas tropicales.&lt;br /&gt;Al día siguiente se fue al monte, esta vez con un machete, pues había&lt;br /&gt;concluido por comprender que tal utensilio le sería en el monte mucho más útil que el fusil.&lt;br /&gt;Cierto es que su pulso no era maravilloso, y su acierto, mucho menos. Pero&lt;br /&gt;de todos modos lograba trozar las ramas, azotarse la cara y cortarse las botas todo en uno.&lt;br /&gt;El monte crepuscular y silencioso lo cansó pronto. Dábale la impresión –&lt;br /&gt;exacta por lo demás– de un escenario visto de día. De la bullente vida tropical, no hay a esa hora más que el teatro helado; ni un animal, ni un pájaro, ni un ruido casi. Benincasa volvía, cuando un sordo zumbido le llamó la atención. A diez metros de él, en un tronco hueco, diminutas abejas aureolaban la entrada del agujero. Se acercó con cautela, y vio en el fondo de la abertura diez o doce bolas oscuras del tamaño de un huevo.&lt;br /&gt;–Esto es miel –se dijo el contador público con íntima gula–. Deben de ser&lt;br /&gt;bolsitas de cera, llenas de miel&lt;br /&gt;Pero entre él, Benincasa, y las bolsitas, estaban las abejas. Después de un&lt;br /&gt;momento de descanso, pensó en el fuego: levantaría una buena humareda. La&lt;br /&gt;suerte quiso que mientras el ladrón acercaba cautelosamente la hojarasca&lt;br /&gt;húmeda, cuatro o cinco abejas se posaran en su mano, sin picarlo. Benincasa&lt;br /&gt;cogió una enseguida, y oprimiéndole el abdomen constató que no tenía aguijón.&lt;br /&gt;Su saliva, ya liviana, se clarificó en melífica abundancia. ¡Maravillosos y buenos&lt;br /&gt;animalitos!&lt;br /&gt;En un instante el contador desprendió las bolsitas de cera, y alejándose un&lt;br /&gt;buen trecho para escapar al pegajoso contacto de las abejas, se sentó en un&lt;br /&gt;raigón. De las doce bolas, siete contenían polen. Pero las restantes estaban llenas de miel, una miel oscura, de sombría transparencia, que Benincasa paladeó golosamente. Sabía distintamente a algo. ¿A qué? El contador no pudo precisarlo.&lt;br /&gt;Acaso a resina de frutales o de eucalipto. Y por igual motivo, tenía la densa miel un vago dejo áspero. ¡Más que perfume, en cambio!&lt;br /&gt;Benincasa, una vez bien seguro de que sólo cinco bolsitas le serían útiles,&lt;br /&gt;comenzó. Su idea era sencilla: tener suspendido el panal goteante sobre su boca.&lt;br /&gt;Pero como la miel era espesa, tuvo que agrandar el agujero, después de haber&lt;br /&gt;permanecido medio minuto con la boca inútilmente abierta. Entonces la miel&lt;br /&gt;asomó, adelgazándose en pesado hilo hasta la lengua del contador.&lt;br /&gt;Uno tras otro, los cinco panales se vaciaron así dentro de la boca de&lt;br /&gt;Benincasa. Fue inútil que éste prolongara la suspensión, y mucho más que&lt;br /&gt;repasara los globos exhaustos; tuvo que resignarse.&lt;br /&gt;Entretanto, la sostenida posición de la cabeza en alto lo había mareado un&lt;br /&gt;poco. Pesado de miel, quieto y los ojos bien abiertos, Benincasa consideró de&lt;br /&gt;nuevo el monte crepuscular. Los árboles y el suelo tomaban posturas por demás oblicuas, y su cabeza acompañaba el vaivén del paisaje.&lt;br /&gt;–Qué curioso mareo... –pensó el contador–. Y lo peor es...&lt;br /&gt;Al levantarse e intentar dar un paso, se había visto obligado a caer de nuevo&lt;br /&gt;sobre el tronco. Sentía su cuerpo de plomo, sobre todo las piernas, como si&lt;br /&gt;estuvieran inmensamente hinchadas. Y los pies y las manos le hormigueaban.&lt;br /&gt;–¡Es muy raro, muy raro, muy raro! –se repitió estúpidamente Benincasa, sin&lt;br /&gt;escudriñar sin embargo el motivo de esa rareza–. Como si tuviera hormigas... La corrección –concluyó.&lt;br /&gt;Y de pronto la respiración se le cortó en seco, de espanto.&lt;br /&gt;–¡Debe de ser la miel...! ¡Es venenosa...! ¡Estoy envenenado!&lt;br /&gt; En un segundo esfuerzo para incorporarse, se le erizó el cabello de terror:&lt;br /&gt;No había podido ni aun moverse. Ahora la sensación de plomo y el hormigueo&lt;br /&gt;subían hasta la cintura. Durante un rato el horror de morir allí, miserablemente&lt;br /&gt;solo, lejos de su madre y sus amigos, le cohibió todo medio de defensa.&lt;br /&gt;–¡Voy a morir ahora...! ¡De aquí a un rato voy a morir...! ¡Ya no puedo mover&lt;br /&gt;la mano...!&lt;br /&gt;En su pánico constató sin embargo que no tenía fiebre ni ardor de garganta,&lt;br /&gt;y el corazón y pulmones conservaban su ritmo normal. Su angustia cambió de&lt;br /&gt;forma.&lt;br /&gt;–¡Estoy paralítico, es la parálisis! ¡Y no me van a encontrar...!&lt;br /&gt;Pero una invencible somnolencia comenzaba a apoderarse de él, dejándole&lt;br /&gt;íntegras sus facultades, a la par que el mareo se aceleraba. Creyó así notar que el suelo oscilante se volvía negro y se agitaba vertiginosamente. Otra vez subió a su memoria el recuerdo de la corrección, y en su pensamiento se fijó como una suprema angustia la posibilidad de que eso negro que invadía el suelo...&lt;br /&gt;Tuvo aún fuerzas para arrancarse a ese último espanto, y de pronto lanzó un&lt;br /&gt;grito, un verdadero alarido en que la voz del hombre recobra la tonalidad del niño aterrado: por sus piernas trepaba un precipitado río de hormigas negras. Alrededor de él la corrección devoradora oscurecía el suelo, y el contador sintió por bajo del calzoncillo el río de hormigas carnívoras que subían.&lt;br /&gt;Su padrino halló por fin, dos días después, y sin la menor partícula de carne,&lt;br /&gt;el esqueleto cubierto de ropa de Benincasa. La corrección que merodeaba aún por allí, y las bolsitas de cera, lo iluminaron suficientemente.&lt;br /&gt;No es común que la miel silvestre tenga esas propiedades narcóticas o&lt;br /&gt;paralizantes, pero se la encuentra. Las flores con igual carácter abundan en el trópico, y ya el sabor de la miel denuncia en la mayoría de los casos su condición –tal el dejo a resina de eucalipto que creyó sentir Benincasa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-2649165636472011653?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/2649165636472011653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-truculentos-de-horacio-quiroga.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2649165636472011653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2649165636472011653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-truculentos-de-horacio-quiroga.html' title='&lt;strong&gt;CUENTOS TRUCULENTOS DE HORACIO QUIROGA&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-2004429940002015248</id><published>2008-12-28T00:47:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T01:28:45.644-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE CHEJOV</title><content type='html'>&lt;strong&gt;LA TRISTEZA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;ANTÓN CHÉJOV&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, en fina, blanda capa, sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros.&lt;br /&gt;   El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Sentado en el pescante de su trineo,encorvado el cuerpo cuanto puede estarlo un cuerpo humano, permanece inmóvil. Diríase que ni un alud de nieve que le cayese encima le sacaría de su quietud.&lt;br /&gt;   Su caballo está también blanco e inmóvil. Por su inmovilidad, por las líneas rígidas de su cuerpo, por la tiesura de palos de sus patas, parece, aun mirado de cerca, un caballo de dulce de los que se les compran a los chiquillos por un copec. Hállase sumido en sus reflexiones: un hombre o un caballo, arrancados del trabajo campestre y lanzados al infierno de una gran ciudad, como Yona y su caballo, están siempre entregados a tristes pensamientos. Es demasiado grande la diferencia entre la apacible vida rústica y la vida agitada, toda ruido y angustia, de las ciudades relumbrantes de luces.&lt;br /&gt;   Hace mucho tiempo que Yona y su caballo permanecen inmóviles. Han salido a la calle antes de almorzar; pero Yona no ha ganado nada.&lt;br /&gt;   Las sombras se van adensando. La luz de los faroles se va haciendo más intensa, más brillante. El ruido aumenta.&lt;br /&gt;   -¡Cochero! -oye de pronto Yona-. ¡Llévame a Viborgskaya!&lt;br /&gt;   Yona se estremece. Al través de las pestañas cubiertas de nieve ve a un militar con impermeable.&lt;br /&gt;   -¿Oyes? ¡A Viborgskaya! ¿Estás dormido?&lt;br /&gt;   Yona le da un latigazo al caballo, que se sacude la nieve del lomo. El militar toma asiento en el trineo. El cochero arrea al caballo, estira el cuello como un cisne y agita el látigo. El caballo también estira el cuello, levanta las patas, y, sin apresurarse, se pone en marcha.&lt;br /&gt;   -¡Ten cuidado! -grita otro cochero invisible, con cólera-. ¡Nos vas a atropellar, imbécil! ¡A la derecha!&lt;br /&gt;   -¡Vaya un cochero! -dice el militar-. ¡A la derecha!&lt;br /&gt;   Siguen oyéndose los juramenitos del cochero invisible. Un transeunte que tropieza con el caballo de Yona gruñe amenazador. Yona, confuso, avergonzado, descarga algunos latigazos sobre el lomo del caballo. Parece aturdido, atontado, y mira alrededor como si acabase de despertarse de un sueño profundo.&lt;br /&gt;   -¡Se diría que todo el mundo ha organizado una conspiración contra ti! -dice con tono irónico el militar-. Todos procuran fastidiarte, meterse entre las patas de tu caballo. ¡Una verdadera conspiración!&lt;br /&gt;   Yona vuelve la cabeza y abre la boca. Se ve que quiere decir algo; pero sus labios están como paralizados, y no puede pronunciar una palabra.&lt;br /&gt;   El cliente advierte sus esfuerzos y pregunta:&lt;br /&gt;   -¿Qué hay?&lt;br /&gt;   Yona hace un nuevo esfuerzo y contesta con voz ahogada:&lt;br /&gt;   -Ya ve usted, señor... He perdido a mi hijo... Murió la semana pasada...&lt;br /&gt;   -¿De veras?... ¿Y de qué murió?&lt;br /&gt;   Yona, alentado por esta pregunta, se vuelve aún más hacia el cliente y dice:&lt;br /&gt;   -No lo sé... De una de tantas enfermedades... Ha estado tres meses en el hospital y a la postre... Dios que lo ha querido.&lt;br /&gt;   -¡A la derecha! -óyese de nuevo gritar furiosamente-. ¡Parece que estás ciego, imbécil!&lt;br /&gt;   -¡A ver! -dice el militar-. Ve un poco más aprisa. A este paso no llegaremos nunca. ¡Dale algún latigazo al caballo!&lt;br /&gt;   Yona estira de nuevo el cuello como un cisne, se levanta un poco, y de un modo torpe, pesado, agita el látigo.&lt;br /&gt;   Se vuelve repetidas veces hacia su cliente, deseoso de seguir la conversación; pero el otro ha cerrado los ojos y no parece dispuesto a escuchale.&lt;br /&gt;   Por fin, llegan a Viborgskaya. El cochero se detiene ante la casa indicada; el cliente se apea. Yona vuelve a quedarse solo con su caballo. Se estaciona ante una taberna y espera, sentado en el pescante, encorvado, inmóvil. De nuevo la nieve cubre su cuerpo y envuelve en un blanco cendal caballo y trineo.&lt;br /&gt;   Una hora, dos... ¡Nadie! ¡Ni un cliente!&lt;br /&gt;   Mas he aquí que Yona torna a estremecerse: ve detenerse ante él a tres jóvenes. Dos son altos, delgados; el tercero, bajo y chepudo.&lt;br /&gt;   -¡Cochero, llévanos al puesto de policía! ¡Veinte copecs por los tres!&lt;br /&gt;   Yona coge las riendas, se endereza. Veinte copecs es demasiado poco; pero, no obstante,&lt;br /&gt;acepta; lo que a él le importa es tener clientes.&lt;br /&gt;   Los tres jóvenes, tropezando y jurando, se acercan al trineo. Como sólo hay dos asientos,&lt;br /&gt;discuten largamente cuál de los tres ha de ir de pie. Por fin se decide que vaya de pie el jorobado.&lt;br /&gt;   -¡Bueno; en marcha! -le grita el jorobado a Yona, colocándose a su espalda-. ¡Qué gorro llevas, muchacho! Me apuesto cualquier cosa a que en toda la capital no se puede encontrar un gorro más feo...&lt;br /&gt;   -¡El señor está de buen humor! -dice Yona con risa forzada-. Mi gorro...&lt;br /&gt;   -¡Bueno, bueno! Arrea un poco a tu caballo. A este paso no llegaremos nunca. Si no andas más aprisa te administraré unos cuantos sopapos.&lt;br /&gt;    -Me duele la cabeza -dice uno de los jóvenes-.&lt;br /&gt;   Ayer, yo y Vaska nos bebimos en casa de Dukmasov cuatro botellas de caña.&lt;br /&gt;   -¡Eso no es verdad! -responde el otro- Eres un embustero, amigo, y sabes que nadie te cree.&lt;br /&gt;   -¡Palabra de honor!&lt;br /&gt;   -¡Oh, tu honor! No daría yo por él ni un céntimo.&lt;br /&gt;   Yona, deseoso de entablar conversación, vuelve la cabeza, y, enseñando los dientes, ríe&lt;br /&gt;atipladamente.&lt;br /&gt;   -¡Ji, ji, ji!... ¡Qué buen humor!&lt;br /&gt;   -¡Vamos, vejestorio! -grita enojado el chepudo-. ¿Quieres ir más aprisa o no? Dale de firme al gandul de tu caballo. ¡Qué diablo!&lt;br /&gt;   Yona agita su látigo, agita las manos, agita todo el cuerpo. A pesar de todo, está contento; no está solo. Le riñen, le insultan; pero, al menos, oye voces humanas. Los jóvenes gritan, juran, hablan de mujeres. En un momento que se le antoja oportuno, Yona se vuelve de nuevo hacia los clientes y dice:&lt;br /&gt;   -Y yo, señores, acabo de perder a mi hijo. Murió la semana pasada...&lt;br /&gt;   -¡Todos nos hemos de morir!-contesta el chepudo-. ¿Pero quieres ir más aprisa? ¡Esto es&lt;br /&gt;insoportable! Prefiero ir a pie.&lt;br /&gt;   -Si quieres que vaya más aprisa dale un sopapo -le aconseja uno de sus camaradas.&lt;br /&gt;   -¿Oyes, viejo estafermo?-grita el chepudo-. Te la vas a ganar si esto continúa.&lt;br /&gt;   Y, hablando así, le da un puñetazo en la espalda.&lt;br /&gt;   -¡Ji, ji, ji! -ríe, sin ganas, Yona-. ¡Dios les conserve el buen humor, señores!&lt;br /&gt;   -Cochero, ¿eres casado? -pregunta uno de los clientes.&lt;br /&gt;   -¿Yo? !Ji, ji, ji! ¡Qué señores más alegres! No, no tengo a nadie... Sólo me espera la sepultura... Mi hijo ha muerto; pero a mí la muerte no me quiere. Se ha equivocado, y en lugar de cargar conmigo ha cargado con mi hijo.&lt;br /&gt;   Y vuelve de nuevo la cabeza para contar cómo ha muerto su hijo; pero en este momento el chepudo, lanzando un suspiro de satisfacción, exclama:&lt;br /&gt;   -¡Por fin, hemos llegado!&lt;br /&gt;   Yona recibe los veinte copecs convenidos y los clientes se apean. Les sigue con los ojos hasta que desaparecen en un portal.&lt;br /&gt;   Torna a quedarse solo con su caballo. La tristeza invade de nuevo, más dura, más cruel, su&lt;br /&gt;fatigado corazón. Observa a la multitud que pasa por la calle, como buscando entre los miles de transeúntes alguien que quiera escucharle. Pero la gente parece tener prisa y pasa sin fijarse en él.&lt;br /&gt;   Su tristeza a cada momento es más intensa. Enorme, infinita, si pudiera salir de su pecho inundaría el mundo entero.&lt;br /&gt;   Yona ve a un portero que se asoma a la puerta con un paquete y trata de entablar con él&lt;br /&gt;conversación.&lt;br /&gt;   -¿Qué hora es? -le pregunta, melifluo.&lt;br /&gt;   -Van a dar las diez -contesta el otro-. Aléjese un poco: no debe usted permanecer delante de la puerta.&lt;br /&gt;   Yona avanza un poco, se encorva de nuevo y se sume en sus tristes pensamientos. Se ha&lt;br /&gt;convencido de que es inútil dirigirse a la gente.&lt;br /&gt;   Pasa otra hora. Se siente muy mal y decide retirarse. Se yergue, agita el látigo.&lt;br /&gt;   -No puedo más -murmura-. Hay que irse a acostar.&lt;br /&gt;   El caballo, como si hubiera entendido las palabras de su viejo amo, emprende un presuroso trote.&lt;br /&gt;   Una hora después Yona está en su casa, es decir, en una vasta y sucia habitación, donde,&lt;br /&gt;acostados en el suelo o en bancos, duermen docenas de cocheros. La atmósfera es pesada,&lt;br /&gt;irrespirable. Suenan ronquidos.&lt;br /&gt;   Yona se arrepiente de haber vuelto, tan pronto. Además, no ha ganado casi nada. Quizá por eso -piensa- se siente tan desgraciado.&lt;br /&gt;   En un rincón, un joven cochero se incorpora. Se rasca el seno y la cabeza y busca algo con la mirada.&lt;br /&gt;   -¿Quieres beber? -le pregunta Yona.&lt;br /&gt;   -Sí.&lt;br /&gt;   -Aquí tienes agua... He perdido a mi hijo... ¿Lo sabías?... La semana pasada, en el hospital... ¡Qué desgracia!&lt;br /&gt;   Pero sus palabras no han producido efecto alguno. El cochero no le ha hecho, caso, se ha vuelto a acostar, se ha tapado la cabeza con la colcha y momentos después se le oye roncar.&lt;br /&gt;   Yona exhala un suspiro. Experimenta una necesidad imperiosa, irresistible, de hablar de su desgracia. Casi ha transcurrido una semana desde la muerte de su hijo; pero no ha tenido aún ocasión de hablar de ella con una persona de corazón. Quisiera hablar de ella largamente, contarla con todos sus detalles. Necesita referir cómo enfermó su hijo, lo que ha sufrido, las palabras que ha pronunciado al morir. Quisiera también referir cómo ha sido el entierro... Su difunto hijo ha dejado en la aldea una niña de la que también quisiera hablar. ¡Tiene tantas cosas que contar! ¡Qué no daría él por encontrar alguien que se prestase a escucharle, sacudiendo compasivamente la cabeza, suspirando, compadeciéndole! Lo mejor sería contárselo todo a cualquier mujer de su aldea; a las mujeres, aunque sean tontas, les gusta eso, y basta decirles dos palabras para que viertan torrentes de lágrimas.&lt;br /&gt;   Yona decide ir a ver a su caballo.&lt;br /&gt;   Se viste y sale a la cuadra.&lt;br /&gt;   El caballo, inmóvil, come heno.&lt;br /&gt;   -¿Comes? -le dice Yona, dándole palmaditas en el lomo-. ¿Qué se le va a hacer, muchacho?&lt;br /&gt;Como no hemos ganado para comprar avena hay que contentarse con heno... Soy ya demasiado viejo para ganar mucho... A decir verdad, yo no debía ya trabajar; mi hijo me hubiera reemplazado. Era un verdadero, un soberbio cochero; conocía su oficio como pocos. Desgraciadamente, ha muerto...&lt;br /&gt;   Tras una corta pausa, Yona continúa:&lt;br /&gt;    -Sí, amigo..., ha muerto... ¿Comprendes? Es como si tú tuvieras un hijo y se muriera...&lt;br /&gt;Naturalmente, sufrirías, ¿verdad?...&lt;br /&gt;   El caballo sigue comiendo heno, escucha a su viejo amo y exhala un aliento húmedo y cálido.&lt;br /&gt;   Yona, escuchado al cabo por un ser viviente, desahoga su corazón contándoselo todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-2004429940002015248?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/2004429940002015248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-de-chejov.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2004429940002015248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2004429940002015248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-de-chejov.html' title='&lt;strong&gt;CUENTOS DE CHEJOV&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-9036880103415567909</id><published>2008-12-27T11:15:00.000-08:00</published><updated>2008-12-27T11:18:12.196-08:00</updated><title type='text'>TALLER DE LECTORES EDITORIALES</title><content type='html'>Este taller está dirigido a todos aquellos que deseen formarse como lectores editoriales también a estudiantes o licenciados en carreras relacionadas con las humanidades (filología, historia, arte, periodismo, filosofía, etc.);  licenciados de otros estudios interesados en la lectura y profesionales de otros sectores (redactores, traductores, autores, profesores, diseñadores, etc.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del mundo editorial, el lector profesional es el encargado de recomendar o desestimar la publicación de un original. Su labor consiste en leer para otros y en ser capaz de objetivar la lectura personal con el fin de informar sobre el texto  lo más completa posible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El buen lector debe tener en cuenta una serie de factores, entre ellos: aprender a distanciarse de ese texto, intuir la intención de su autor, atender al sentido global del mismo, y detectar los recursos empleados, así como el efecto que producen. Por último, y lo más importante, debe atreverse a valorar todo ello, argumentando sus ideas en un discurso coherente, conciso y preciso.&lt;br /&gt;En este sentido, las lecturas y los ejercicios del curso están orientados a ejercitar la perspectiva crítica del estudiante y su capacidad para redactar informes de lectura profesionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contenido del taller:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Aproximación al concepto de lector: lectura placer / lectura crítica. &lt;br /&gt;2 La lectura profesional: criterios de valoración.&lt;br /&gt;3 Valoración literaria: argumento, tema, intención, estructura, ritmo narrativo, estilo, narrador, personajes, lenguaje.&lt;br /&gt;4 Valoración comercial&lt;br /&gt;5 La argumentación: precisión y coherencia. &lt;br /&gt;- Salidas profesionales.&lt;br /&gt;PROGRAMA&lt;br /&gt;El curso dura tres meses y está dividido en seis propuestas, dos por mes. En cada propuesta se realizará una lectura y su correspondiente informe, haciendo hincapié en el análisis de los aspectos estudiados al término de cada bloque.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-9036880103415567909?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/9036880103415567909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/taller-de-lectores-editoriales.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/9036880103415567909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/9036880103415567909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/taller-de-lectores-editoriales.html' title='&lt;strong&gt;TALLER DE LECTORES EDITORIALES&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-371496878800316798</id><published>2008-12-27T02:27:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T02:29:21.611-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE TERROR EDGAR ALAN POE</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Gato Negro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Edgar Allan Poe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No espero ni pido que nadie crea el extraño aunque simple relato que voy a escribir. Estaría completamente loco si lo esperase, pues mis sentidos rechazan su evidencia. Pero no estoy loco, y sé perfectamente que esto no es un sueño. Mañana voy a morir, y quiero de alguna forma aliviar mi alma. Mi intención inmediata&lt;br /&gt;consiste en poner de manifiesto simple y llanamente y sin comentarios una serie de episodios domésticos.&lt;br /&gt;Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido.&lt;br /&gt;Pero no voy a explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barroques. En el futuro, quizá aparezca alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes, una inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que voy a describir con miedo una simple sucesión de causas y efectos naturales.&lt;br /&gt;Desde la infancia sobresalí por docilidad y bondad de carácter. La ternura de corazón era tan grande que llegué a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban, de forma singular, los&lt;br /&gt;animales, y mis padres me permitían tener una variedad muy amplia. Pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos y nunca me sentía tan feliz como cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter crecía conmigo y, cuando llegué a la madurez, me proporcionó uno de los mayores placeres.&lt;br /&gt;Quienes han sentido alguna vez afecto por un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la satisfacción que se recibe. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha probado la falsa amistad y frágil fidelidad del hombre.&lt;br /&gt;Me casé joven y tuve la alegría de que mi mujer compartiera mis preferencias. Cuando advirtió que me gustaban los animales domésticos, no perdía ocasión para proporcionarme los más agradables. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un mono pequeño y un gato.&lt;br /&gt;Este último era un hermoso animal, bastante grande, completamente negro y de una sagacidad asombrosa.&lt;br /&gt;Cuando se refería a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era bastante supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros eran brujas disfrazadas. No quiero decir que lo creyera en serio, y sólo menciono el asunto porque acabo de recordarla.&lt;br /&gt;Pluto- pues así se llamaba el gato- era mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer, y él en casa me seguía por todas partes. Incluso me resultaba difícil impedirle que siguiera mis pasos por la calle.&lt;br /&gt;Nuestra amistad duró varios años, en el transcurso de los cuales mi temperamento y mi carácter, por causa del demonio Intemperancia (y me pongo rojo al confesarlo), se habían alterado radicalmente. Día a día me fui volviendo más irritable, malhumorado e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a usar palabras duras con mi mujer, y terminé recurriendo a la violencia física. Por supuesto, mis favoritos sintieron también el cambio de mi carácter.&lt;br /&gt;No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Sin embargo, hacia Pluto sentía el suficiente respeto como para abstenerme de maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el mono y hasta el perro, cuando, por casualidad o por afecto, se cruzaban en mi camino. Pero mi enfermedad empeoraba- pues, ¿qué&lt;br /&gt;enfermedad se puede comparar con el alcohol?-, y al fin incluso Pluto, que ya empezaba a ser viejo y, por tanto, irritable, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor.&lt;br /&gt;Una noche en que volvía a casa completamente borracho, después de una de mis correrías por el centro de la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo agarré y, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al instante se apoderó de mí una furia de diablos y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separaba de un golpe del cuerpo; y una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Saqué del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras seguía sujetando al pobre animal por el pescuezo y deliberadamente le saqué un ojo. Me pongo más rojo que un tomate, siento vergüenza, tiemblo mientras escribo tan reprochable atrocidad.&lt;br /&gt;Cuando me volvió la razón con la mañana, cuando el sueño hubo disipado los vapores de la orgía nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el remordimiento ante el crimen del que era culpable, pero sólo era un sentimiento débil y equívoco, y no llegó a tocar mi alma. Otra vez me hundí en los excesos y pronto ahogué&lt;br /&gt;en vino los recuerdos de lo sucedido.&lt;br /&gt;El gato mientras tanto mejoraba lentamente. La cuenca del ojo perdido presentaba un horrible aspecto, pero el animal parecía que ya no sufría. Se paseaba, como de costumbre, por la casa; aunque, como se puede imaginar, huía aterrorizado al verme. Me quedaba bastante de mi antigua forma de ser para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que una vez me había querido tanto. Pero ese sentimiento pronto cedió paso a la irritación. Y entonces se presentó, para mi derrota final e irrevocable, el espíritu de la PERVERSIDAD. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu. Sin embargo, estoy tan seguro de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano... una de las facultades primarias indivisibles, uno de los sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no&lt;br /&gt;se ha sorprendido a sí mismo cien veces en los momentos en que cometía una acción estúpida o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que nos enfrenta con el sentido común, a transgredir lo que constituye la Ley por el simple hecho de serlo (existir)?&lt;br /&gt;Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y ese insondable anhelo que tenía el alma de vejarse a sí misma, de violentar su naturaleza, de hacer el mal por el mal mismo, me empujó a continuar y finalmente a consumar el suplicio que había infligido al inocente animal. Una mañana, a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol, lo ahorqué&lt;br /&gt;mientras las lágrimas me brotaban de los ojos y el más amargo remordimiento me retorcía el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivos para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que pondría en peligro mi alma hasta llevarla- si esto fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del dios más misericordioso y más terrible.&lt;br /&gt;La noche del día en que cometí ese acto cruel me despertaron gritos de «¡Fuego!» La ropa de mi cama era una llama, y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar del incendio mi mujer, un criado y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento no me quedó más remedio que resignarme.&lt;br /&gt;No caeré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y la acción criminal que cometí. Simplemente me limito a detallar una cadena de hechos, y no quiero dejar suelto ningún eslabón. Al día siguiente del incendio visité las ruinas. Todas las paredes, salvo una, se habían desplomado.&lt;br /&gt;La que quedaba en pie era un tabique divisorio, de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual antes se apoyaba la cabecera de mi cama. El yeso del tabique había aguantado la acción del fuego, algo que atribuí a su reciente aplicación. Una apretada muchedumbre se había reunido alrededor de esta pared y&lt;br /&gt;varias personas parecían examinar parte de la misma atenta y minuciosamente. Las palabras «¡extraño!, ¡curioso!» y otras parecidas despertaron mi curiosidad. Al acercarme más vi que en la blanca superficie, grabada en bajorrelieve, aparecía la figura de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente extraordinaria. Había una cuerda alrededor del pescuezo del animal.&lt;br /&gt;Al descubrir esta aparición- ya que no podía considerarla otra cosa- el asombro y el terror me dominaron.&lt;br /&gt;Pero la reflexión vino en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín colindante con la casa.&lt;br /&gt;Cuando se produjo la alarma del incendio, la gente invadió inmediatamente el jardín: alguien debió cortarla soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda habían tratado así de despertarse.&lt;br /&gt;Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el yeso recién encalado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que&lt;br /&gt;ahora veía.&lt;br /&gt;Aunque, con estas explicaciones, quedó satisfecha mi razón, pero no mi conciencia, sobre el asombroso hecho que acabo de describir, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe, que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué incluso a lamentar la pérdida del gato y a buscar, en los sucios antros que habitualmente frecuentaba, otro animal de la misma especie y de apariencia parecida, que pudiera ocupar su lugar.&lt;br /&gt;Una noche, medio borracho, me encontraba en una taberna pestilente, y me llamó la atención algo negro&lt;br /&gt;posado en uno de los grandes toneles de ginebra, que constituían el principal mobiliario del lugar. Durante unos minutos había estado mirando fijamente ese tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra de encima. Me acerqué a él y lo toqué con la mano. Era un gato negro, un gato muy grande, tan grande como Pluto y exactamente igual a éste, salvo en un detalle. Pluto no tenía ni un pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una mancha blanca, tan grande como indefinida,&lt;br /&gt;que le cubría casi todo el pecho.&lt;br /&gt;Al acariciarlo, se levantó en seguida, empezó a ronronear con fuerza, se restregó contra mi mano y pareció&lt;br /&gt;encantado de mis cuitas. Había encontrado al animal que estaba buscando. Inmediatamente propuse comprárselo al tabernero, pero me contestó que no era suyo, y que no lo había visto nunca antes ni sabía nada del gato.&lt;br /&gt;Seguí acariciando al gato y, cuando iba a irme a casa, el animal se mostró dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, parándome una y otra vez para agacharme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró en seguida y pronto se convirtió en el gran favorito de mi mujer.&lt;br /&gt;Por mi parte, pronto sentí que nacía en mí una antipatía hacia el animal. Era exactamente lo contrario de lo que yo había esperado, pero- sin que pueda justificar cómo ni por qué- su evidente afecto por mí me disgustaba y me irritaba. Lentamente tales sentimientos de disgusto y molestia se transformaron en la amargura del odio. Procuraba no encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi acto de crueldad me frenaban de maltratarlo. Durante algunas semanas no le pegué ni fue la víctima de mi&lt;br /&gt;violencia; pero gradualmente, muy gradualmente, llegué a sentir una inexpresable repugnancia por él y a huir en silencio de su odiosa presencia, como si fuera un brote de peste.&lt;br /&gt;Lo que probablemente contribuyó a aumentar mi odio hacia el animal fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Pluto, no tenía un ojo. Sin embargo, fue precisamente esta circunstancia la que le hizo más agradable a los ojos de mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que una vez fueron mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y puros.&lt;br /&gt;El cariño del gato hacia mí parecía aumentar en la misma proporción que mi aversión hacia él. Seguía mis pasos con una testarudez que me resultaría difícil hacer comprender al lector. Dondequiera que me sentara venía a agazaparse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, cubriéndome con sus repugnantes caricias. Si me ponía a pasear, se metía entre mis pies y así, casi, me hacía caer, o clavaba sus largas y afiladas garras en mi ropa y de esa forma trepaba hasta mi pecho. En esos momentos, aunque deseaba hacerlo desaparecer de un golpe, me sentía completamente paralizado por el recuerdo de mi crimen anterior, pero sobre todo- y quiero confesarlo aquí- por un terrible temor al animal.&lt;br /&gt;Aquel temor no era exactamente miedo a un mal físico, y, sin embargo, no sabría definirlo de otra manera.&lt;br /&gt;Me siento casi avergonzado de admitir- sí, aun en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de admitir que el terror, el horror que me causaba aquel animal, era alimentado por una de las más insensatas quimeras que fuera posible concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma&lt;br /&gt;de la mancha de pelo blanco, de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre este extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque era grande, había sido al principio muy indefinida, pero, gradualmente, de forma casi imperceptible mi razón tuvo que luchar durante largo tiempo para rechazarla como imaginaria, la mancha iba adquiriendo una rigurosa nitidez en sus contornos. Ahora ya representaba algo que me hace temblar cuando lo nombro- y por eso odiaba, temía&lt;br /&gt;y me habría librado del monstruo si me hubiese atrevido a hacerlo-; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra... ¡la imagen del PATÍBULO! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte!&lt;br /&gt;Y entonces me sentí más miserable que todas las miserias del mundo juntas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante yo había destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir esa angustia tan&lt;br /&gt;insoportable sobre mí, un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del descanso! De día, ese animal no me dejaba ni un instante solo; y de noche, me despertaba sobresaltado por sueños horrorosos sintiendo el ardiente aliento de aquella cosa en mi rostro y su enorme peso- encarnada pesadilla que no podía quitarme de encima- apoyado eternamente sobre mi corazón.&lt;br /&gt;Bajo la opresión de estos tormentos, sucumbió todo lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban de mi intimidad; los más retorcidos, los más perversos pensamientos. La tristeza habitual de mi mal humor terminó convirtiéndose en aborrecimiento de todo lo que estaba a mi alrededor y de toda la humanidad; y mi mujer, que no se quejaba de nada, llegó a ser la más habitual y paciente víctima de las repentinas y frecuentes explosiones incontroladas de furia a las que me abandonaba.&lt;br /&gt;Un día, por una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió escaleras abajo y casi me hizo caer de cabeza, por lo que me desesperé casi hasta volverme loco. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los temores infantiles que hasta entonces habían detenido mi mano, lancé un golpe que hubiera causado la muerte instantánea del animal si lo hubiera alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo el golpe. Su intervención me llenó de una rabia más que demoníaca; me solté de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Cayó muerta a mis pies, sin un quejido.&lt;br /&gt;Consumado el horrible asesinato, me dediqué urgentemente y a sangre fría a la tarea de ocultar el cuerpo.&lt;br /&gt;Sabía que no podía sacarlo de casa, ni de día ni de noche, sin correr el riesgo de que los vecinos me vieran.&lt;br /&gt;Se me ocurrieron varias ideas. Por un momento pensé descuartizar el cadáver y quemarlo a trozos. Después se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Luego consideré si no convenía arrojarlo al pozo del patio, o meterlo en una caja, como si fueran mercancías, y, con los trámites normales, y llamar a un mozo de cuerda para que lo retirase de la casa. Por fin, di con lo que me pareció el mejor recurso. Decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se cuenta que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus&lt;br /&gt;víctimas.&lt;br /&gt;El sótano se prestaba bien para este propósito. Las paredes eran de un material poco resistente, y estaban recién encaladas con una capa de yeso que la humedad del ambiente no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes había un saliente, una falsa chimenea, que se había rellenado de forma que se pareciera al resto del sótano. Sin ningún género de dudas se podían quitar fácilmente los ladrillos de esa parte, introducir el cadáver y tapar el agujero como antes, de forma que ninguna mirada pudiera descubrir&lt;br /&gt;nada sospechoso.&lt;br /&gt;No me equivocaba en mis cálculos. Con una palanca saqué fácilmente los ladrillos y, después de colocar con cuidado el cuerpo contra la pared interior, lo mantuve en esa posición mientras colocaba de nuevo los ladrillos en su forma original Después de procurara  argamasa, arena y cerda, preparé con precaución un yeso que no se distinguía del anterior, y revoqué cuidadosamente el enladrillado. Terminada la tarea, me sentí satisfecho de que todo hubiera quedado bien. La pared no mostraba la menor señal de haber sido&lt;br /&gt;alterada. Recogí del suelo los cascotes más pequeños. Y triunfante miré alrededor y me dije: «Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano»&lt;br /&gt;El paso siguiente consistió en buscar a la bestia que había causado tanta desgracia; pues por fin me había decidido a matarla. Si en aquel momento el gato hubiera aparecido ante mí, habría quedado sellado su destino, pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi primer acceso de cólera, se cuidaba de aparecer mientras no se me pasara mi mal humor. Es imposible describir, ni imaginar el profundo y feliz sentimiento de alivio que la ausencia del odiado animal trajo a mi pecho. No apareció aquella noche, y así, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; sí, pude dormir, incluso con el peso del asesinato en mi alma.&lt;br /&gt;Pasaron el segundo y el tercer día y no volvía mi atormentador. Una vez más respiré como un hombre libre.&lt;br /&gt;¡El monstruo aterrorizado había huido de casa para siempre! ¡No volvería a verlo! Grande era mi felicidad, y la culpa de mi negra acción me preocupaba poco. Se hicieron algunas investigaciones, a las que me costó mucho contestar. Incluso registraron la casa, pero naturalmente no se descubrió nada. Consideraba que me había asegurado mi felicidad futura.&lt;br /&gt;Al cuarto día, después del asesinato, un grupo de policías entró en la casa intempestivamente y procedió otra vez a una rigurosa inspección. Seguro de que mi escondite era inescrutable, no sentí la menor inquietud. Los agentes me pidieron que los acompañara en su registro. No dejaron ningún rincón ni escondrijo sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez bajaron al sótano. No me temblaba ni un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente como el de quien duerme en la inocencia. Me paseaba de un lado a otro del sótano. Había cruzado los brazos sobre el pecho e iba tranquilamente de acá para allá. Los policías quedaron totalmente satisfechos y se disponían a marcharse. El júbilo de mi corazón era demasiado fuerte para ser reprimido. Ardía en deseos de decirles, al menos, una palabra como prueba de triunfo y de asegurar doblemente su certidumbre sobre mi inocencia.&lt;br /&gt;-Caballeros- dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro de haber disipado sus sospechas.&lt;br /&gt;Les deseo felicidad y un poco más de cortesía. Por cierto, caballeros, esta casa esta muy bien construida...&lt;br /&gt;(En mi rabioso deseo de decir algo con naturalidad, no me daba cuenta de mis palabras.). Repito que es una casa excelentemente construida. Estas paredes... ¿ya se van ustedes, caballeros?... estas paredes son de gran solidez.&lt;br /&gt;Y entonces, empujado por el frenesí de mis bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared de ladrillo tras la cual estaba el cadáver de la esposa de mi alma.&lt;br /&gt;¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis golpes, y una voz me contestó desde dentro de la tumba. Un quejido, ahogado y entrecortado al principio, como el sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta convertirse en un largo, agudo y continuo grito, completamente anormal e inhumano, un aullido, un alarido quejumbroso, mezcla de horror y de triunfo, como sólo puede surgir en el infierno de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios gozosos en la condenación.&lt;br /&gt;Hablar de lo que pensé en ese momento es una locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta la pared de enfrente. Por un instante el grupo de hombres de la escalera se quedó paralizado por el espantoso terror.&lt;br /&gt;Luego, una docena de robustos brazos atacó la pared, que cayó de un golpe. El cadáver, ya corrompido y cubierto de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había llevado al asesinato y cuya voz delatora me entregaba ahora al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-371496878800316798?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/371496878800316798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-de-terror-edgar-alan-poe.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/371496878800316798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/371496878800316798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/cuentos-de-terror-edgar-alan-poe.html' title='&lt;strong&gt;CUENTOS DE TERROR EDGAR ALAN POE&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-2515339349080763913</id><published>2008-12-26T06:30:00.000-08:00</published><updated>2009-01-03T06:31:07.605-08:00</updated><title type='text'>BORGES ORAL</title><content type='html'>=Entr. Bernard Pivot&lt;br /&gt;-El orden y el tiempo&lt;br /&gt;=Oswaldo Ferrar&lt;br /&gt; Borges Oral&lt;br /&gt; Bernard Pivot, conductor del célebre programa de televisión Apostrophe, conversó con Borges en París en 1980. Gracias a nuestros amigos de la revista Número, de Bogotá, y a Juan Moreno Blanco, quien transcribió y tradujo la entrevista en la videoteca del Centro Georges Pompidou, podemos compartir con nuestros lectores estas palabras de quien creía que toda civilización comienza con el diálogo. &lt;br /&gt;- Jorge Luis Borges, usted ha recibido el premio mundial Cino del Duca por el conjunto de su obra y hace más o menos 20 años recibió en Formentor el Premio Internacional de Literatura que fue, en esa ocasión, también otorgado por intelectuales franceses... &lt;br /&gt; ­Estaba Roger Caillois. &lt;br /&gt; ­Sí, sobre todo Roger Caillois, el desaparecido Roger Caillois... es el hombre que lo ha "descubierto" y lanzado en Francia... &lt;br /&gt; ­En Francia, en Sudamérica y en Buenos Aires también. Nadie me conocía antes. &lt;br /&gt; ­Aquel, hace 20 años, fue un premio de decubrimiento; este es un premio de consagración. Su cabeza ha recibido muchos "laureles literarios". &lt;br /&gt; ­Yo no sé del todo por qué, pero en fin, eso me ha sucedido. &lt;br /&gt; ­En España supongo... ¿en Argentina probablemente? &lt;br /&gt; ­Desafortunadamente en Suecia no... Desafortunadamente. &lt;br /&gt; ­Eso puede venir. &lt;br /&gt; ­Eso puede venir. Todo es posible. El porvenir es infinito. &lt;br /&gt; ­En fin. la práctica de los premios literarios se remonta a la antigüedad griega. ¿Usted es partidario de los premios? &lt;br /&gt; ­Recibí ese premio con gratitud, con emoción. No soy digno de él, pero eso no significa nada. Con todo, lo recibo ávidamente y espero recibir otros. En cuanto a los premios, quizás el verdadero premio es el hecho de leer, de reflexionar, de soñar, de meditar y de escribir enseguida... puede ser eso la literatura en sí misma, ¿no? &lt;br /&gt; ­Y el premio de ser leído. &lt;br /&gt; ­Eso no es importante. Nunca pienso en el lector. Cuando escribo lo hago para, digamos, aliviarme, para liberarme de un tema. Yo no busco los temas, los temas me buscan. Cuando el tema insiste yo trato de escribirlo, y una vez que lo he escrito ­eso me cuesta mucho, tengo muchos borradores detrás de cada página que escribo­ lo publico para pensar en otras cosas. Y cuando publico un libro lo olvido. Su éxito no me interesa. Pienso siempre en lo que voy a escribir. Lo que he escrito lo dejo atrás, son borradores simplemente. &lt;br /&gt; ­He leído el libro que va a aparecer en la Editorial Gallimard,1 y que termina con un ensayo autobiográfico de 50 páginas, más o menos. Hábleme un poco de lo que dice en ese ensayo. &lt;br /&gt; ­Le dicté ese ensayo a un amigo mío, Norman Thomas de Giovanni. Estaba pensado para el público de Nueva York y conté cosas que todo el mundo sabe en mi país. Lo escribí para los americanos. No lo he releído pero pienso que no está mal, ¿no? &lt;br /&gt; ­Es muy interesante porque uno comienza a conocerlo. Por ejemplo, usted dice: "Muy temprano tuve vergüenza de ser alguien que, más que los libros, amaba ser un hombre de acción." &lt;br /&gt; ­Sí, pero en el presente no comparto esa opinión. Tengo la impresión de que hacer algo es menos que reflexionar o soñar ese algo; que ser un escritor es un hermoso destino. &lt;br /&gt; ­Pero ser un escritor es también ser un hombre de acción. &lt;br /&gt; ­Sí, pero cuando uno escribe no piensa en la acción, uno piensa en el placer de escribir. Mis ancestros fueron militares, combatieron, e incluso algunos murieron, pero en el presente pienso que sus vidas fueron menos ricas que la mía. Yo pienso en ellos y pensaré en muchas otras cosas, mientras que ellos no hicieron más que actuar. &lt;br /&gt; ­En este ensayo autobiográfico cuenta que su padre quiso que usted fuera escritor, siendo que la mayoría de los jóvenes, cuando quieren ser escritores, lo hacen contra la voluntad de sus padres. &lt;br /&gt; ­Mi padre quería ser escritor, pero no pudo; entonces me hizo heredar ese destino que él no alcanzó. Lo hizo a propósito, y yo me eduqué en la biblioteca de mi padre. Lo que aprendí en otros lugares no es importante. &lt;br /&gt; ­Pero usted heredó de su padre la ceguera... &lt;br /&gt; ­Soy ciego como lector desde 1955; después de todo, se volvió un crepúsculo. No hubo ningún momento patético. Poco a poco las cosas se alejaron de mí. En el presente no hay más que vagas formas. Es más, ni siquiera sé si esas formas son azulosas o grises o verdosas. Hay dos colores que perdí: el rojo y el negro; veo el rojo y el negro como marrón. &lt;br /&gt; ­Yo encuentro extraordinario que usted haya tenido un padre que quiso ser escritor y que se volvió poco a poco ciego, y que tuvo un hijo, usted, que ha sido escritor y que también se ha quedado ciego. &lt;br /&gt; ­Usted ve en ello una especie de... simetría mágica, ¿no? &lt;br /&gt; ­Sí, es eso. &lt;br /&gt; ­Sí, es eso; es simétrico, ligeramente simétrico. &lt;br /&gt; ­¿No estaremos ahí dentro del famoso laberinto borgiano? &lt;br /&gt; ­Sí, por desgracia, por qué no... quizá el mundo es un laberinto; no lo sabemos... pero la idea del laberinto es consolador, porque el laberinto tiene un sentido pero no sabemos si el mundo tiene un centro. &lt;br /&gt; ­Me sorprendió saber que usted reniega de la mayor parte de los libros que escribió durante su juventud. &lt;br /&gt; ­Hay que comenzar por las formas clásicas, que son las más fáciles, se tienen reglas. Si usted comienza por los versos libres, entonces no tiene ninguna guía, mientras que si comienza digamos, en francés, por el alejandrino, o, en español, por Garcilaso, por el verso de once sílabas, o por el de ocho sílabas, eso le ayuda. Pero todo el mundo comete el error que yo cometí: se piensa que el verso libre es más fácil, pero en realidad es muy difícil. Como la prosa es más difícil que el verso. &lt;br /&gt; ­Lo que me llama la atención de lo que acaba de decir, es que usted reniega de esos libros no a causa de las ideas expresadas en ellos, sino a causa de la forma. &lt;br /&gt; ­Sí, a causa de la forma. Las ideas son más o menos las mismas. Yo tengo pocas ideas. No sé si tengo ideas nuevas, pero,evidentemente, después de un largo aprendizaje, después de haber llegado a los 80 años, ¡he aprendido alguna cosa! &lt;br /&gt; ­En el fondo, usted es un esteta que reniega de los primeros pasos de un joven que también era un esteta. &lt;br /&gt; ­Exactamente, salvo que en el presente intento escribir con inocencia, intento no pensar en teorías, trato simplementede expresarme, de contar una fábula, componer un poema. Cuando era joven quería asombrar al burgués, que no era asombrable, evidentemente, quería sorprender, creía en la posibilidad de inventar metáforas. Ahora creo que no hay sino una media docena de metáforas esenciales, que uno no puede hacer nada, salvo variaciones. &lt;br /&gt; ­Usted habló de la biblioteca de su padre. Luego tuvo acceso a otras bibliotecas: la Biblioteca Municipal, donde usted era un funcionario común y corriente, y la Biblioteca de Buenos Aires, de la cual fue director... &lt;br /&gt; ­La Biblioteca Nacional. Dejé el puesto cuando supe de un señor, de cuyo nombre no puedo acordarme, que iba a volver a instalarse. &lt;br /&gt; ­Pero prefiero lo que usted cuenta sobre la Biblioteca Municipal, donde era un empleado subalterno. &lt;br /&gt; ­Esa biblioteca me hizo mucho bien. Trabajé en ella 20 años. Leí todos los libros de Claudel y todos los libros de León Bloy que estaban ahí (era una biblioteca destinada a obreros). ¿Qué otros libros leí...? &lt;br /&gt; Oh, muchos más... &lt;br /&gt; ­Pero usted no trabajaba mucho. &lt;br /&gt; ­No, no teníamos nada que hacer, absolutamente nada. &lt;br /&gt; ­¡Era formidable, entonces! &lt;br /&gt; ­Sí, y ganaba, creo, 250 pesos, lo cual significaba una buena suma. En el presente eso no vale nada. &lt;br /&gt; ­Lo extraordinario es que se podría contar su vida simplemente por las bibliotecas. Primero la bibliotea de su padre, en seguida esa pequeña Biblioteca Municipal y luego la Biblioteca Nacional. &lt;br /&gt; ­Se lo agradezco, es una bella idea. Soy sobre todo un bibliotecario. Hay una cosa bastante extraña, yo escribí un poema sobre eso, "Poema de los dones": un antiguo director de la biblioteca, Paul Groussac, era ciego. Yo heredé esas dos cosas: la ceguera y la dirección de la biblioteca. &lt;br /&gt; [...] &lt;br /&gt; ­¿No piensa que hay verdaderamente en el destino una especie de fatalidad, de mano de Dios? Porque esa filiación con su padre, esa filiación de bibliotecario ciego... &lt;br /&gt; ­Hemos encontrado dos emociones simétricas: la ceguera, la biblioteca... Todo eso es tan hermoso como todas las fábulas que puedo inventar. Nada es más cierto. Le agradezco haberlo descubierto. Yo me había percatado de una vaga manera, pero usted lo dice de una manera precisa en esta hermosa mañana. &lt;br /&gt; ­Al mismo tiempo hay una paradoja estremecedora, y es que una biblioteca está hecha de libros que deben ser leídos, libros que esos bibliotecarios no podrán leer. &lt;br /&gt; ­Hay algo mágico: yo continúo comprando libros. No puedo leerlos, pero la presencia de los libros me ayuda... esa gravitación silenciosa, sentir que están ahí... &lt;br /&gt; ­¿Usted tiene una gran biblioteca en Buenos Aires? &lt;br /&gt; ­No muy grande. Me acuerdo de Séneca, que en una de sus cartas se burlaba de un contemporáneo que tenía una biblioteca de cien libros, diciendo que nadie tiene tiempo para leer cien libros. Es una buena idea. La verdad es que todo el mundo tiene bibliotecas con libros que no ha leído. Si lograra leer la mitad de los libros que tengo en mi casa sería un erudito. En el presente soy más bien ignorante. &lt;br /&gt; ­Me fascina de usted, monsieur Borges, su pasión permanente, omnipresente, y yo diría casi furiosa, por las lenguas, por las literaturas, por las gramáticas. En ese texto que va a aparecer usted cuenta: "...un colega académico me tomó un día aparte y me dijo inquieto: ¿qué puede significar ese poema titulado `Al iniciar el estudio de la gramática anglosajona'? Intenté hacerle entender que para mí el anglosajón era una experiencia tan emocionante como admirar una puesta de sol o enamorarme". ¿No estará exagerando un poco? ¿Usted piensa que la aventura de una palabra es tan importante como una aventura amorosa? &lt;br /&gt; ­En todo caso es mucho más larga, ¿no? ¡Dura siglos! &lt;br /&gt; ­¿Por ejemplo? &lt;br /&gt; ­Bien, recuerdo la palabra azar. Dice Mallarmé: "Un coup de dés jamáis n'abolira le hasard" ["Un golpe de dados nunca abolirá el azar"]. La palabra hasard significa "dado" en árabe, "juego de dados". Otra etimología, la palabra "náusea", una palabra bastante desagradable, es noble de origen. Viene del latín navis, de navío. Se siente náusea cuando se está a bordo, el mareo de mar, entonces la palabra náusea tiene la misma etimología que "naval". &lt;br /&gt; ­Uno de mis amigos, Gilles Lapouge, que ha escrito un bello artículo sobre usted, ha dicho que usted es el "campeón del vértigo metafísico". &lt;br /&gt; ­Campeón es un poco fuerte. No me gusta ser un campeón. El "vértigo metafísico" está bien.. Yo me acuerdo que Aristóteles ha escrito que el origen de la filosofía era el asombro. Usted mira algo y no comprende, entonces comienza a hacer filosofía. &lt;br /&gt; ­¿Y qué es el vértigo metafísico? &lt;br /&gt; ­Yo siento el vértigo metafísico todo el tiempo. En el presente, por ejemplo, no estoy completamente seguro de estar en París, de charlar con usted. Todo esto hace parte de todos esos sueños que se llaman mi vida o quizás ese otro sueño, que se llama el universo o el pasado... Yo me asombro de las cosas, como un niño. &lt;br /&gt; ­¿Usted no está seguro de la realidad del momento? &lt;br /&gt; ­Salvo en dos casos: en el caso de los placeres físicos, y del dolor físico también, evidentemente (cuando se tiene dolor de muelas no hay ninguna duda, ¿no? Hay que creer en eso). &lt;br /&gt; ­Salvo en el caso del dolor y el placer físico. ¿Y otros casos? &lt;br /&gt; ­Sí, cuando uno siente el sabor del agua, es un placer físico también y quizá moral. &lt;br /&gt; ­Hay una frase en este nuevo texto que me ha impactado un poco: usted dice que el francés, lengua que practica admirablemente, es una lengua un poco vulgar. &lt;br /&gt; ­Yo no sé si dije eso. A mí no me gustan los sonidos del francés, pero la literatura, la poesía que se ha hecho con esos sonidos es admirable. Creo que, por ejemplo, si hubiera que escoger un solo poeta, sería Verlaine, evidentemente, o quizás Hugo, o el hombre que escribió La chanson de Roland... pero más bien Verlaine. &lt;br /&gt; ­Usted piensa que los poetas franceses... &lt;br /&gt; ­Montaigne es uno de mis amigos personales. &lt;br /&gt; ­¿Montaigne nunca se separa de usted? &lt;br /&gt; ­No, nunca me deja... Lo que no me gusta de Francia es el hábito de los cenáculos, el exceso de publicidad, eso lo hacen un poco en todo el mundo. &lt;br /&gt; ­Sí, pero usted halla tanto más admirable la literatura francesa en cuanto ella se construye a partir de una lengua que usted no estima del todo notable. &lt;br /&gt; ­A mí no me gustan los sonidos del francés[...] Ustedes han perdido las vocales abiertas, mientras que el español no es muy bello pero nosotros hemos conservado las vocales abiertas, el latín y el italiano también; el francés, lengua más rica, es una lengua más de consonantes que de vocales. En inglés es la misma cosa: el antiguo inglés era una lengua de vocales. Parece que el inglés de Shakespeare aún tenía vocales. Nosotros decimos hoy "To be or not to be", mientras que al parecer Shakespeare, evidentemente es una hipótesis, en su tiempo, en el siglo XVII, lo decía: "Too bee or noot too bee"... Se oyen las vocales. &lt;br /&gt; ­Se oyen las vocales... &lt;br /&gt; ­Y en el presente se han perdido las vocales y la música sigue ahí misteriosamente. &lt;br /&gt; ­¿Está de acuerdo con los críticos franceses que dicen de usted, de sus cuentos, de sus poemas, que se dirigen esencialmente al espíritu, a la imaginación, al alma, pero no al corazón? &lt;br /&gt; ­El corazón es una metáfora. &lt;br /&gt; ­El alma también. &lt;br /&gt; ­Si ellos dicen que yo me dirigo al alma, entonces me dirijo al corazón también. Quizás ellos tienen razón. Sí, tienen razón en el sentido de que no quiero ser sentimental; yo lo soy continuamente, en mi vida sobre todo, pero cuando escribo trato de no serlo. &lt;br /&gt; ­¿Usted piensa que un escritor no debe ser sentimental? &lt;br /&gt; ­No. Pero en su vida, desafortunadamente, uno es muy sentimental, un poco supersticioso. &lt;br /&gt; ­¿Usted piensa que cuando el poeta, el contador, se sienta a su mesa de trabajo, debe dejar los sentimientos de lado? &lt;br /&gt; ­Creo que los sentimientos no deben expresarse de una manera, digamos, directa. Creo que los sentimientos deben transformarse en metáforas, en fábulas. Por ejemplo, yo creo que toda mi obra es autobiográfica. Conté mi vida disfrazándola, tratando de crear mitos. &lt;br /&gt; ­Enmascarándola. &lt;br /&gt; ­Sí, enmascarándola. Por ejemplo, cada historia que yo escribo tiene sus fuentes, en una experiencia personal que no he confiado al lector ­nadie tiene derecho a hacer confidencias­, pero que le he contado bajo una forma, digamos, alegórica, metafórica, diciéndole que toda mi obra tiene sus raíces en la emoción. No concibo la literatura como un juego de palabras, como un juego lógico. Creo que si un poema no tiene el sentimiento tras de sí, un sentimiento escondido, no vale nada. No creo que la literatura sea un juego de palabras. &lt;br /&gt; ­Pero usted dice que esa emoción no debe liberarse en bruto, que debe recrearse, retrabajarse. &lt;br /&gt; ­Creo que ese es el oficio, o si usted quiere­ es una palabra más ambiciosa­, el destino del escritor: cambiar las cosas... Yo mismo tengo la impresión de que todo lo que me sucede, incluso el infortunio, sobre todo el infortunio, me son dados para que yo los cambie en algo, y por eso hay una gran literatura del infortunio y no de la felicidad, que yo sepa. Porque la felicidad es un fin en sí, mientras que el infortunio debe transformarse en otra cosa... Esa cosa es el arte. Puede ser la música, la pintura... En mi caso no es sino la literatura. &lt;br /&gt; Traducción: Juan Moreno Blanco&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-2515339349080763913?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/2515339349080763913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/borges-oral.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2515339349080763913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/2515339349080763913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/borges-oral.html' title='&lt;strong&gt;BORGES ORAL&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-6985639879751177697</id><published>2008-12-25T09:54:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T09:55:46.869-08:00</updated><title type='text'>EL CUENTO POLICIAL</title><content type='html'>&lt;strong&gt;EMMA ZUNZ&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;JORGE LUIS BORGES&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Feino Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. &lt;br /&gt;Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin. Recogió el papel y se fue a su cuarto. Furtivamente lo guardó en un cajón, como si de algún modo ya conociera los hechos ulteriores. Ya había empezado a vislumbrarlos, tal vez; ya era la que sería. &lt;br /&gt;En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día del suicidio de Manuel Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz. Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, recordó (trató de recordar) a su madre, recordó la casita de Lanús que les remataron, recordó los amarillos losanges de una ventana, recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre «el desfalco del cajero», recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que el ladrón era Loewenthal. Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein. Quizá rehuía la profana incredulidad; quizá creía que el secreto era un vínculo entre ella y el ausente. Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de ese hecho ínfimo un sentimiento de poder. &lt;br /&gt;No durmió aquella noche, y cuando la primera luz definió el rectángulo de la ventana, ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le pareció interminable, fuera como los otros. Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre, contra toda violencia. A las seis, concluido el trabajo, fue con Elsa a un club de mujeres, que tiene gimnasio y pileta. Se inscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su apellido, tuvo que festejar las bromas vulgares que comentan la revisación. Con Elsa y con la menor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a la tarde. Luego, se habló de novios y nadie esperó que Emma hablara. En abril cumpliría diecinueve años, pero los hombres le inspiraban, aún, un temor casi patológico... De vuelta, preparó una sopa de tapioca y unas legumbres, comió temprano, se acostó y se obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó el viernes quince, la víspera. &lt;br /&gt;El sábado, la impaciencia la despertó. La impaciencia, no la inquietud, y el singular alivio de estar en aquel día, por fin. Ya no tenía que tramar y que imaginar; dentro de algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos. Leyó en La Prensa que el Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3; llamó por teléfono a Loewenthal, insinuó que deseaba comunicar, sin que lo supieran las otras, algo sobre la huelga y prometió pasar por el escritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor convenía a una delatora. Ningún otro hecho memorable ocurrió esa mañana. Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo. Se acostó después de almorzar y recapituló, cerrados los ojos, el plan que había tramado. Pensó que la etapa final sería menos horrible que la primera y que le depararía, sin duda, el sabor de la victoria y de la justicia. De pronto, alarmada, se levantó y corrió al cajón de la cómoda. Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la antenoche, estaba la carta de Fain. Nadie podía haberla visto; la empezó a leer y la rompió. &lt;br /&gt;Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde? Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; nos consta que esa tarde fue al puerto. Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al principio erró, inadvertida, por la indiferente recova... Entró en dos o tres bares, vio la rutina o los manejos de otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjärnan. De uno, muy joven, temió que le inspirara alguna ternura y optó por otro, quizá más bajo que ella y grosero, para que la pureza del horror no fuera mitigada. El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró. Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman. &lt;br /&gt;¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su desesperado propósito. Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían. Lo pensó con débil asombro y se refugió, en seguida, en el vértigo. El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español; fue una herramienta para Emma como ésta lo fue para él, pero ella sirvió para el goce y él para la justicia. Cuando se quedó sola, Emma no abrió en seguida los ojos. En la mesa de luz estaba el dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lo rompió como antes había roto la carta. Romper dinero es una impiedad, como tirar el pan; Emma se arrepintió, apenas lo hizo. Un acto de soberbia y en aquel día... El temor se perdió en la tristeza de su cuerpo, en el asco. El asco y la tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se levantó y procedió a vestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último crepúsculo se agravaba. Emma pudo salir sin que lo advirtieran; en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste. Eligió, conforme a su plan, el asiento más delantero, para que no le vieran la cara. Quizá le confortó verificar, en el insípido trajín de las calles, que lo acaecido no había contaminado las cosas. Viajó por barrios decrecientes y opacos, viéndolos y olvidándolos en el acto, y se apeó en una de las bocacalles de Warnes. Paradójicamente su fatiga venía a ser una fuerza, pues la obligaba a concentrarse en los pormenores de la aventura y le ocultaba el fondo y el fin. &lt;br /&gt;Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio, nadie lo ignoraba, un revólver. Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer - ¡una Gauss, que le trajo una buena dote! -, pero el dinero era su verdadera pasión. Con íntimo bochorno se sabía menos apto para ganarlo que para conservarlo. Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones. Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe confidencial de la obrera Zunz. &lt;br /&gt;La vio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar el patio sombrío. La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró. Los labios de Emma se atareaban como los de quien reza en voz baja; cansados, repetían la sentencia que el señor Loewenthal oiría antes de morir. &lt;br /&gt;Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior, ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la Justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la Justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así. &lt;br /&gt;Ante Aarón Loeiventhal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad, pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se desplomó como si los estampi-dos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y en ídisch. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que había preparado («He vengado a mi padre y no me podrán castigar...»), pero no la acabó, porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca si alcanzó a comprender. &lt;br /&gt;Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con otras palabras: Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté... &lt;br /&gt;La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-6985639879751177697?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/6985639879751177697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/el-cuento-policial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6985639879751177697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/6985639879751177697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/el-cuento-policial.html' title='&lt;strong&gt;EL CUENTO POLICIAL&lt;/strong&gt;'/><author><name>Mariluz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01603800935688630672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-185787345426444326.post-1406629453800654290</id><published>2008-12-25T06:36:00.000-08:00</published><updated>2009-01-03T06:37:43.045-08:00</updated><title type='text'>LA POESÍA DE MARIO BENEDETTI</title><content type='html'>&lt;strong&gt;NO TE SALVES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No te quedes inmóvil al borde del camino &lt;br /&gt;no congeles el júbilo &lt;br /&gt;no quieras con desgana &lt;br /&gt;no te salves ahora &lt;br /&gt;ni nunca. &lt;br /&gt;No te salves &lt;br /&gt;no te llenes de calma &lt;br /&gt;no reserves del mundo &lt;br /&gt;sólo un rincón tranquilo &lt;br /&gt;no dejes caer lo párpados &lt;br /&gt;pesados como juicios &lt;br /&gt;no te quedes sin labios &lt;br /&gt;no te duermas sin sueño &lt;br /&gt;no te pienses sin sangre &lt;br /&gt;no te juzgues sin tiempo. &lt;br /&gt;Pero si &lt;br /&gt;pese a todo &lt;br /&gt;no puedes evitarlo &lt;br /&gt;y congelas el jubilo &lt;br /&gt;y quieres con desgana &lt;br /&gt;y te salvas ahora &lt;br /&gt;y te llenas de calma &lt;br /&gt;y reservas del mundo &lt;br /&gt;sólo un rincón tranquilo &lt;br /&gt;y dejas caer los párpados &lt;br /&gt;pesados como juicios &lt;br /&gt;y te secas sin labios &lt;br /&gt;y te duermes sin sueño &lt;br /&gt;y te piensas sin sangre &lt;br /&gt;y te juzgas sin tiempo &lt;br /&gt;y te quedas inmóvil &lt;br /&gt;al borde del camino &lt;br /&gt;y te salvas &lt;br /&gt;entonces &lt;br /&gt;no te quedes conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chau número tres &lt;br /&gt;Te dejo con tu vida &lt;br /&gt;tu trabajo &lt;br /&gt;tu gente &lt;br /&gt;con tus puestas de sol &lt;br /&gt;y tus amaneceres &lt;br /&gt;sembrando tu confianza &lt;br /&gt;te dejo junto al mundo &lt;br /&gt;derrotando imposibles &lt;br /&gt;seguro sin seguro &lt;br /&gt;te dejo frente al mar &lt;br /&gt;descifrándote a solas &lt;br /&gt;sin mi pregunta a ciegas &lt;br /&gt;sin mi respuesta rota &lt;br /&gt;te dejo sin mis dudas &lt;br /&gt;pobres y malheridas &lt;br /&gt;sin mis inmadureces &lt;br /&gt;sin mi veteranía &lt;br /&gt;pero tampoco creas &lt;br /&gt;a pie juntillas todo &lt;br /&gt;no creas nunca creas &lt;br /&gt;este falso abandono &lt;br /&gt;estaré donde menos &lt;br /&gt;lo esperes &lt;br /&gt;por ejemplo &lt;br /&gt;en ún arbol añoso &lt;br /&gt;de oscuros cabeceos &lt;br /&gt;estaré en un lejano &lt;br /&gt;horizonte sin horas &lt;br /&gt;en la huella del tacto &lt;br /&gt;en tu sombra y mi sombra &lt;br /&gt;estaré repartido &lt;br /&gt;en cuatro o cinco pibes &lt;br /&gt;de esos que vos mirás &lt;br /&gt;y enseguida te siguen &lt;br /&gt;y ojalá pueda estar &lt;br /&gt;de tu sueño en la red &lt;br /&gt;esperando tus ojos &lt;br /&gt;y mirándote.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-1406629453800654290?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/1406629453800654290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/la-poesa-de-mario-benedetti_25.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/185787345426444326/posts/default/1406629453800654290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' 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lejano &lt;br /&gt;horizonte sin horas &lt;br /&gt;en la huella del tacto &lt;br /&gt;en tu sombra y mi sombra &lt;br /&gt;estaré repartido &lt;br /&gt;en cuatro o cinco pibes &lt;br /&gt;de esos que vos mirás &lt;br /&gt;y enseguida te siguen &lt;br /&gt;y ojalá pueda estar &lt;br /&gt;de tu sueño en la red &lt;br /&gt;esperando tus ojos &lt;br /&gt;y mirándote.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/185787345426444326-5858520931884387503?l=talleres-gestionesliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/feeds/5858520931884387503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talleres-gestionesliterarias.blogspot.com/2008/12/la-poesa-de-mario-benedetti.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' 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